domingo, 31 de agosto de 2014

Troya



Hoy, aprovechando la coyuntura de que la emitieron este viernes en televisi´´on, vengo a hablaros de una película, para mi gusto, tremendamente infravalorada y que debería recibir mayor reconocimiento del que tiene. Y sí, antes de que nadie se me tire a la yugular, he leído la Ilíada y la Odisea y estoy al tanto de las muchas licencias que se tomaron el director y los guionistas en la película. Algunas son más molestas que otras, pero en su conjunto a mí no deja de parecerme una buena película.

En su infinita hipocresia los americanos decidieron pasar por alto la bisexualidad de Aquiles -que fue muy, muy corriente en todos los estadios de la civilización griega, ya que la mujer no tenía acceso a los estudios en general, se consideraba al varón como al compañero del alma, el amor real, y a la esposa como recurso para procrear, la pareja que te da herederos que perpetuen tu linaje-. Como digo, convierten a Patroclo -amante del héroe-, en su primo. Y sí, es tremendamente absurdo, pero no afecta en ningún caso a la narración, Aquiles actúa de la misma manera a su muerte, con lo que no cambia nada. Briseida nunca tuvo tal papel en la obra de Homero, pero Hollywood siempre necesita una romántica pareja del héroe (que si hubieran sido valientes hubiese sido Patroclo), no obstante no está mal dibujada y no molesta.

Los personajes están bien trabajados y definidos, todos son como deben ser, de Príamo a Agamenón, de Héctor a Aquiles, de Odiseo a Paris, de Helena a Andrómaca. Mención especial al caso de Aquiles y Héctor, dos hombres formidables que se admiran y respetan, cada uno con sus motivaciones y expectativas, muy bien plasmadas, sin requiebros ni ambajes. Si acaso tengo alguna pega, la pondría en Diane Kruger como Helena, sí que la chica es bonita, pero uno esperaría algo más que esa suave belleza lánguida de la mujer más bella del mundo conocido. En cualquier caso, los actores hacen un buen trabajo, comedidos y emocionados cuando toca.

Visualmente es donde más se puede prodigar uno en halagos. Físicamente los personajes encajan con la descripción que da Homero de ellos, y los escenarios están cuidadosamente bien recreados. Las coreografías son muy estudiadas y artificiales, pero estamos hablando de héroes griegos, hijos de dioses, no me rechina en absoluto que las batallas de uno contra uno no sean realistas. Ese retratismo se deja para las batallas a gran escala, por ejemplo, la que se desarrolla después de que Héctor mate a Menelao. Y esa visión de los mil barcos zarpando a Troya, al menos a mí, me trae esa epicidad de la que la Ilíada rebosa.

Quizás lo más criticable sea la ausencia de los dioses, que son los motores que hacen avanzar la trama en la obra de Homero, y que aquí se nombran, se temen y adoran, pero no aparecen como personajes como tal. Fue una decisión creativa que puede despertar más o menos discrepancias pero que, en este caso, yo aplaudo. Es muy difícil dar vida a un dios, ya se ha intentado multitud de veces y nunca ha salido bien. Como entes venerados pero sin poder real sobre la historia funcionan, le dan al argumento un toque más realista, menos de leyenda. Me gusta mucho la mitología clásica, demasiado como para que me la destrocen, y lo mismo me ocurre con la pompa épica que rodea toda la obra de Homero. Me encanta, pero es inimitable, y mucho menos en una película.

Sé que mucha gente está en desacuerdo con esto, es una mera opinión personal. Si a alguien le apetece discutirlo siempre es un placer. Nos leemos.

viernes, 29 de agosto de 2014

Las canciones solitarias de Laren Dorr, de George R.R. Martin



Hoy no traigo la reseña de una novela, sino de un relato corto de George Martin -conocido por la saga Canción de Hielo y Fuego y su famosa adaptación televisiva Juego de Tronos-, recogida en el recopilatorio Dreamsongs. No obstante, también podéis encontrar esta historia de apenas once páginas en la revista Gigamesh o en internet siempre que no os importe leer en inglés. El vocabulario es bastante asequible y a mí me parece una buena práctica para estudiantes de nivel intermedio/avanzado. Esta reseña, por motivos obvios, va a ser un pelín más breve, sobre todo porque no quiero desvelar el argumento.

La premisa del relato es el viaje interdimensional de la protagonista, Sharra, una joven que salta entre mundos para rescatar a su amado. En uno de estos saltos, cae en un mundo cuyo único habitante es un hombre solitario llamado Laren Dorr. Y hasta ahí puedo leer si no quiero desvelar nada importante.

Como todas las obras de Martin el estilo es directo y muy cinematográfico, pero lleno de sensibilidad. Se concede mucha importancia al sentido de la maravilla, a la amenaza que se cierne -gran homenaje a Tolkien por ahí-, a la música y las canciones, al poder que no se puede controlar y a la melancolía, al amor imposible y su añoranza. Es mi relato favorito de todos los que he leido de Martin. Increiblemente bonito e imaginativo, muy inspirado y sentimental. Cualquiera que sienta pasión por la música o por la fantasía lo va a apreciar como se merece, estoy segura. Gran capacidad de síntesis por parte de Martin, que en sólo una docena de páginas consigue emociarnos y hacernos empatizar con Laren y Sharra, cuando hay autores que en novelas larguísimas no te hacen preocuparte en ningún momento por el destino de los personajes ni que les depara su viaje. Mención especial a ese final, delicioso simplemente. Personajes bien construidos, a los que se llega a entender y compadecer, a los que se llega a querer.

No puedo desvelar nada más si no os quiero reventar el argumento. Leedlo, de verdad que es una maravilla. Y con esta sencilla recomendación me despido por hoy. ¡Nos leemos!

jueves, 28 de agosto de 2014

El cielo ha vuelto, de Clara Sánchez


Uno de mis muchos defectos de fábrica consiste en leer absolutamente todo lo que cae en mis manos, desde un periódico o una revista a un libro de poesía o teatro, pasando por la publicidad del supermercado. Así, por casualidad, es como me encontré con esta novela, ganadora del último premio Planeta -uno de los más desprestigiados últimamente debido a la ínfima calidad de los libros ganadores y finalistas-. Mi madre lo recibió como regalo de cumpleaños y me lo pasó a continuación más para tener a alguien con quien comentarlo que como recomendación propiamente dicha. No esperaba nada y me daba mala espina que en la portada se viera con letras bien grandes que había ganado el premio Planeta, así que no puedo decir que me ha decepcionado, pero sí que no me extraña la paulatina devaluación de este galardón. Si éste es el ganador, cómo será el finalista... Me explico más a fondo.

La novela nos narra la historia de Patricia, una modelo rica y famosa tocada por la buena suerte. Tiene un marido al que quiere con locura, una casa grande, una familia a la que no le falta de nada y un trabajo con el que gana muchísimo dinero. Un día, volviendo en avión desde la India, se encuentra con una extraña mujer llamada Viviana que le advierte de que una sombra oscura y temible se cierne sobre ella, alguien intenta hacerle daño. Una vez llega a Madrid, Patricia empieza a sufrir extraños desastres y accidentes que le hacen replantearse la predicción de la mujer y preguntarse si realmente no habrá alguien ahí fuera dispuesto a matarla.

Éste, sin spoilers y a grosso modo, es el punto de partida del libro. En él, la autora busca envolvernos en una intriga subyacente, ¿quién quiere hacer daño a Patricia? ¿Quién es la enigmática Viviana? ¿Puede realmente predecir el futuro o sólo es una charlatana? Sin, embargo no consiguió engancharme en ningún momento de la trama. La novela es cortita y ha sido editada con unas letras muy grandes así que vas pasando hojas y hojas sin darte cuenta y lo terminas en un par de días, pero no te vas a la cama con esa sensación de querer saber más, de que no puedes cerrar el libro sin saber qué pasa después. Quizás es simplemente que el libro no es para mí. Los dos pilares principales sobre los que se sustenta son el mundo de la moda y la espiritualidad, ninguno de ellos me interesa lo más mínimo y además soy muy escéptica en cuanto al tema de la energía del alma, el vudú y las predicciones, con lo que no me ayudó nada a zambullirme de pleno en la historia.

El estilo es plano, impersonal, sin gracia, podría haberlo escrito Clara Sánchez o mi vecina la de enfrente. Parece escrito con plantilla, en definitiva. ¿Qué necesito para ganar un premio Planeta? Estos ingredientes. Pues aquí tiene usted. El caso es que esta autora ha sido ganadora de diversos galardones literarios, lo que me hace pensar que o bien tiene una flor en el culo... Perdón, una suerte tan inmensa como la de su protagonista... O bien es una buena escritora y, simplemente, no estamos ante su mejor obra.

Con respecto a los personajes, más de lo mismo. Son esbozos muy ligeros, meros estereotipos, sin profundizar en su personalidad o motivaciones en ningún momento de la novela. Se mueven por egoismo o envidia y es todo lo que sabemos. El lector nunca llega a empatizar con ninguno de ellos, a mí ninguno llegó a provocarme ningún tipo de sentimiento o reacción, si acaso repulsa. Patricia es una pobre tonta que no sabe dónde se ha metido ni lo que tiene entre manos, todos los miembros de la familia -y especialmente su hermana Carolina- son unos caraduras y unos parásitos, Manuela es yonqui envidiosa y ambiciosa, Antonio tiene mucho que callar, Jorge y Rosalía son dos pobres diablos, Viviana -y aunque la autora lo intente justificar sí es una charlatana-, y Elías es un poquito de cada cosa metido en una coctelera. Los únicos personajes a los que llegué a compadecer fue a Irina y a Daniela, una de las mandamases de la agencia de modelos en la que trabaja Patricia y su empleada del hogar, respectivamente.

Conclusión, es una novela ligerita y, dependiendo de a quién, puede resultar entretenida y no un completo fiasco, pero es recomendable no esperar más que una pequeña distracción estival para tardes de piscina o viajes en metro o bus. Tengo curiosidad por leer algo más de la autora para hacerme una idea más acertada y completa sobre ella, así que si alguno ha leído algo de ella que le haya gustado, le agradezco la recomendación. Como siempre, quedo a vuestra disposición para enzarzarme en cualquier tipo de debate. ¡Nos leemos!

viernes, 22 de agosto de 2014

La ladrona de libros, de Markus Zusak



Ayer mismo me acabé este libro que tuvo a bien prestarme mi hermana. Lo cierto es que no tenía mucho interés en echarle un vistazo una vez leída la contraportada, pero me insistió tanto que al final acepté leerlo más con ganas de quitármelo de encima que con verdadera curiosidad. Craso error. A pesar de que al principio puede parecer “otro libro más sobre el holocausto”, hay varios factores que lo hacen una novela original y diferente al resto de historias de este palo.

Para empezar, el estilo narrativo es, como poco, extraño. Al principio descoloca un poco, pero una vez te acostumbras a los continuos flash-forwards (saltos hacia delante en el tiempo) y a las intermitentes interrupciones e incisos del narrador todo va como la seda. Es uno de esos libros que te lees en un par de días. El estilo es sencillo, rápido y directo, un poco cínico y mordaz en ocasiones pero con una sensibilidad poética curiosa, lo cual no es extraño teniendo en cuenta quién es el narrador (que no desvelaré porque es una sorpresa nada más abrir el libro). La novela se divide en 10 partes, -con alguna incursión en el campo de la metaliteratura muy interesante-, un prólogo y un epílogo.

La historia se centra en una niña alemana, llamada Lisa Meminger, y su vida en la ciudad de Molching. Conocemos así a su familia de acogida, a sus amigos y a todos los habitantes de Himmelstrasse y alrededores. Lo encantador de este libro son, sin duda, sus personajes. Tendemos a pensar en la 2ª Guerra Mundial como en una guerra de novela de fantasía, con un señor oscuro contra el que los buenos y los justos se alzaron; pero no caemos muchas veces en las buenas gentes de Alemania que, bien por ignorancia o por justicia, no tuvieron culpa alguna de las barbaridades y atrocidades provocadas contra los judíos. En este libro, nos encontramos con Hans y Rosa Hubbermann, dos de los personajes más bellos sobre los que he tenido el placer de leer, un matrimonio que no sólo acoge en su casa a una niña hija de comunistas, sino que esconde un judío en su sótano, dos seres humanos tiernos, compasivos y amables (a pesar de la primera impresión causada por Rosa); nos encontramos con Liesel y Rudy y sus pequeñas victorias y derrotas, sus ilusiones infantiles y su madurez en el transcurso de la guerra; con frau Holtzapfel e Ilsa Herrmann, con Tommy Müller y Max. Un conjunto de personajes a los que vamos conociendo a través de los ojos del narrador y de lo que éste sabe por Liesel.

Es una historia ésta, además, sobre el poder de las palabras, sobre cómo éstas pueden modelar a las personas a su antojo, sobre cómo pueden crear y destruir, alegrar y entristecer, emocionar o dejarte apático para siempre. Hitler se valió de las palabras para alzarse con el poder, Max se valió de ellas para contarle su historia a Liesel, y los libros le descubrieron a ella un mundo con el que no soñaba y le proporcionaron un entendimiento desconocido para ella hasta entonces. Es una declaración de amor de Zusack -el autor- hacia la lectura y la escritura y una ojeada al punto de vista alemán que no tenemos la oportunidad de disfrutar muchas veces.

Por poner pegas, por supuesto que el final es muy manipulador, resulta poco realista y artificialmente trágico, un recurso innecesario del autor para emocionar y hacer que el lector llore a moco tendido con el final. El caso es que consigue justamente el efecto contrario, ya que se percibe como muy abrupto y poco natural. A pesar de ello, sigue siendo una lectura bastante recomendable y un contrapunto a lo que estamos acostumbrados en este tipo de relatos.

Aún tengo reseñas de libros pendientes, veremos si me da tiempo a hacerlas antes de enfrascarme en algún otro asunto que me lo impida. Nos leemos. 

jueves, 21 de agosto de 2014

Guardianes de la galaxia



Tras un período de inactividad bastante largo propiciado por multitud de compromisos académicos, sociañes y de cualquier otra índole, vuelvo a éste mi blog para rendirme ante el fenómeno de este verano y deshacerme en alabanzas hacia ese blockbuster que ha rejuvenecido el género de los superhéroes. Sí, claro, Guardianes de la galaxia, ¿qué iba a ser si no?

Así, resumiendo y sin ambajes, me ha encantado. Es una de esas películas que veré más de una vez y raro será si no crea escuela entre las películas del género y empiezan a brotar como setas historias de “pringaos” espaciales regadas con humor y sin ningún ánimo de convertirse en una sesuda película transcendental. Y eso me asusta, no es nada fácil mantener el tipo con una comedia llena de gente pintada con colorines, mapaches y criaturas planta sin caer en el más absoluto de los ridículos. Creo que Guardianes de la galaxia lo ha hecho perfectamente, con dignidad, sin tomarse demasiado en serio; pero no creo que muchas de las películas que sigan su estela lo hagan del mismo modo. La conjunción que consigue James Gunn entre la comedia y la acción de las películas de aventuras clásicas -Star Wars, Indiana Jones y demás-, deja un regusto entre nostálgico y fresco que hace que salgas de la sala de cine con una amplia sonrisa en la cara. Marvel va a querer continuar en la misma línea con toda la franquicia, ya veremos si no agotan la fórmula o la destrozan.

Hablando ya de la película, muy recomendable. Buen ritmo, decentes efectos especiales -no como los de Verde era mi linterna (Linterna verde)-, un guión simple pero que cumple con creces y la franqueza de decirle al espectador de cara que va a ver una película entretenida sin aires de grandeza, una peli de un grupo de pardillos entrañables que sin comerlo ni beberlo se ven envueltos en el tinglado de salvar la galaxia. ¿No es ésa la premisa de las más clásicas space-operas y novelas de sci-fi? Hablando de los personajes, maravillosa labor de todos y cada uno de los actores protagonistas, sin excepción. Vale que Gamora luce menos, pero no es culpa de Zoe Saldana ni mucho menos, simplemente su personaje se presta menos al choteo y al cachondeo, por lo que recibe menos atención del espectador, que ya conoce de sobra a la chica guerrera que representa Gamora. Los que se convierten sin duda alguna en los favoritos del público son Rocket y Groot. El mapache, con un trasfondo trágico detrás de todas las risas y un buen trabajo de Bradley Cooper que se intuye hasta doblada, es un adorable cabroncete, tan carismático que es difícil no echarlo de menos cuando desaparece de escena pero Groot... Groot es que roba la película cada vez que aparece. Puede que sea un personaje sin apenas diálogos, pero han jugado espectacularmente bien con la expresión facial y gestual, es increible lo que transmite sólo con los ojos. Magistral el trabajo de los animadores, y muy bien encajados los “yo soy Groot” como punto cómico. Bautista me ha sorprendido mucho como Drax, no me esperaba que un contendiente de lucha libre pudiera dar la talla y vaya si la da, grandes momentos los que nos regala el personaje, sobre todo hacia el final del metraje. Y no me puedo olvidar de la fantástica actuación de Chris Pratt como Peter Quill, alias Starlord (algún chiste se pierde en la traducción al español con respecto al sobrenombre, pero nadie es perfecto); el chico hace un gran papel como protagonista principal de la película, ese punto macarra le sienta genial y le auguro buen futuro a Pratt tanto en comedia como ejerciendo de superhéroe estándar, me gustaría verle en algún registro más trágico, a ver si da la talla con tanta holgura en esa tesitura también. Con respecto a los secundarios, como era de esperar pasan algo más desapercibidos. Lee Pace cumple pero al personaje de Ronan le falta profundidad, parece un simple malo malvadísimo porque el mundo le hizo así, las motivaciones no tienen demasiada enjundia, no hubiera venido mal darle algo más de tiempo en pantalla. Lo mismo ocurre con Nébula, Karen Gillan cumple, pero el personaje no da mucho de sí, ni siquiera explotando el conflicto con Gamora. Glenn Close hace una aportación bastante olvidable para una actriz de su talla y casi que mi secundario preferido sería Rooker como Yondu, el pseudo-padre adoptivo de Starlord. Un pirata espacial de la vieja escuela, sí señor.

Sobre la banda sonora, y de BSO nada porque no hay ninguna canción original, sorprendentemente adecuada para cada momento, no te saca de la historia ni te condiciona como espectador con sensiblerías o efectismo barato a lo Zimmer. Por si sola es perfectamente disfrutable pero junto con las escenas de la película funciona como un reloj. Gran selección de temazos de los 70, mención especial al momento Hooked on a Feeling y a Cherry Bomb, y a esa escena final con música de los Jackson 5 insultantemente encantadora.

¿Qué decir? Que espero con ilusión la próxima entrega de la saga, que pienso entretenerme con el cómic mientras tanto, que sólo espero que James Gunn siga manteniendo ese tono, sin dejarse llevar por presiones externas ni de Marvel, ni de Disney, ni de nadie, y comprobar que nos depara ese futuro conjunto de Vengadores y Guardianes que Marvel tenía planeado. O será una maravilla o un desastre, pero seguro digno de ver.


Hasta otra, señores. No prometo ser más constante al actualizar porque ya sabemos cómo acaba eso, pero tengo mucha lectura pendiente de reseña. Es posible que me anime. Seguimos en contacto.