Pongámonos en antecedentes, Tuf es un comerciante independiente que viaja por el espacio en su modesta nave tratando de ganarse la vida, pero no es un comerciante corriente: Tuf es calvo, obeso, enorme en altura, con la piel asombrosamente pálida y ni una pizca reconocible de emoción en el rostro o en la voz. Es vegetariano, come y bebe cerveza en exceso, adora a los gatos y posee una personalidad muy particular de la que ya hablaremos más adelante.
Tuf se hace con una nave, el Arca, vestigio del Antiguo Cuerpo Interestelar de Ingeniería Ecológica, extinto hace más de mil años antes de que él hubiera nacido. Gracias a los poderes del Arca, Tuf reconduce su orientación laboral como ingeniero ecológico pero la marca con la impronta de su especial carácter.
He leido muchas críticas negativas hacia este libro, y si bien no es lo mejor que ha demostrado poder hacer Martin, a mí me parece una entrada más que decente en el mundo de la sci-fi, que además comparte universo con su primera novela "real" publicada (Los viajes de Tuf es anterior, pero se considera una antología más que una novela por derecho propio): Muerte de la luz. Es cierto que al ser relatos independientes, se nota un escalón en el nivel de unos u otros. Por ejemplo, el segundo (Los panes y los peces), el tercero (Guardianes) y el quinto (Una bestia para Norn) son claramente superiores al resto, mientras que Llamadle Moisés, Una segunda ración y Maná del cielo quedan muy por detrás en términos de captar el interés del lector, de ritmo e incluso de forma. El primero, La estrella de la plaga, tiene un aire muy a lo space-opera muy interesante, si disfrutásteis de Star Wars o Star Trek, os va a molar si por el contrario no os gustan demasiado estas dos famosas sagas corréis el riesgo de que os aburra, pues un homenaje velado.
En cuanto al personaje de Tuf mi opinión se halla dividida entre el asombro y el odio. Tuf es redicho, presuntuoso, maquiavélico, prepotente, resabiado, no le gusta que nadie le toque, siempre lleva razón y siempre ha de hacer su voluntad. Además, es completamente honesto, haga falta o no, y uno nunca sabe si es una especie de Forrest Gump petardo o un genio maquinador a lo Borgia. No obstante, aunque el personaje per se me provoque una absoluta repulsión, he de admitir que Martin ha hecho un gran trabajo con él. Consigue que de cuando en cuando te parezca encantador, y tiene mucho mérito al respetar en todo momento las características no muy propensas a ello que ya le adjudicó. Y además está el tema del humor, los discursos de Tuf son hilarantes, a veces por ridículos y otras por sagaces, pero lo cierto es que no puedes evitar una carcajada cada vez que suelta una parrafada. Con respecto a los demás personajes, probablemente sólo tenga una especial importancia Tolly Mune, ya que es la única que aparece en distintas historias aparte del protagonista. Me gustaría dejaros descubrir a esta heroina (que lo es, mucho más que Tuf), pero no os imaginéis a la típica mujer tremenda y de escaso intelecto que sirve de interés amoroso del protagonista. Para empezar, Mune y Tuf no están unidos ni siquiera por la amitad, mucho menos el amor, y no existe ningún contacto físico entre ambos. Ella supone un contrapunto refrescante al egoismo de Tuf, siempre buscando el punto medio y salvar todos los muebles posibles, siempre que exista una posibilidad aunque sea mínima.
Con respecto al tema de los gatos, y lo digo porque si comprais la edición más reciente veréis un gato en portada, no tienen tanto peso en la trama como la portada podría sugerir. Probablemente Dax, un gato negro telépata, si que tenga su propia importancia independiente del resto de personajes, pero son más un rasgo, una característica y una debilidad de Tuf más que personajes por derecho propio.
Lo dicho, no es la mejor novela de Martin ni mucho menos, pero es muy recomendable si queréis leer unos cuantos relatos breves frescos y originales enmarcados en el género de la ciencia-ficción. Si alguno le dais una oportunidad, ya sabéis donde estoy. ¡Nos leemos!

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