miércoles, 3 de septiembre de 2014

Las tumbas de Saint-Denis, de Alexandre Dumas



Hoy también voy a realizar una reseña más bien cortita al tratarse de un relato, no de una novela propiamente dicha; de hecho, sería más correcto decir que esto es una recomendación, no una reseña ni un comentario. Podéis encontrar este relato fácilmente en internet o en diversas colecciones de la obra de Dumas, siendo la más famosa de ellas la que lleva por título precisamente Las tumbas de Saint Denis y otros relatos.

No voy a desvelar absolutamente nada del argumento. En primer lugar, me parece que sería arruinar los esfuerzos de Dumas para lograr que el título sea sugestivo, la misma historia está envuelta en ese aura de misterio tan propia de autores románticos como el que nos ocupa. El mismo título es puramente romántico y decimonónico: cementerios y religión en cuatro palabras. ¿Qué más se puede pedir? Por la misma razón, vais a disculparme esta licencia, creo que el relato funciona mejor sin tener ni idea de lo que va. Es una narración muy breve, apenas una docena de páginas, vale la pena ir a ciegas.

Está narrado con la meticulosidad y el preciosismo que caracterizan a Dumas, trufado descripciones de los escenarios donde se desarrolla la trama, que toman más protagonismo que los propios personajes. Es un cuento delicioso de leer, y una buena manera de enfretarse al autor francés por primera vez si se tiene miedo a empezar con esos mamotretos que son El conde de Montecristo o Los tres mosqueteros. De esta manera, el lector puede acostumbrarse a su estilo o directamente decidir si le gusta o no, y si vale la pena atreverse con obras más extensas y exigentes.

Como última sugerencia, como siempre, insisto en leer Las tumbas de Saint Denis en versión original. Es perfectamente asequible con un nivel de francés intermedio y casi resulta un sacrilegio no leer a Dumas en su lengua. Yo abogaría más, incluso, por elegir como material curricular un relatito como éste en lugar de una adaptación de El conde de Montecristo como se hace en muchos institutos. Es cierto que ésta última puede ser más atractiva por el hecho de que se han realizado varias adaptaciones complementarias, como la película americana o las celebérrimas e incontables adaptaciones de Los tres mosqueteros, pero una adaptación resulta infructuosa si se quiere tener una visión acertada del estilo de uno de los maestros de la literatura universal y de la francesa en particular. En mi opinión lo más adecuado sería leer un relato breve en versión original sin privar a los alumnos de disfrutar de la miniserie francesa de 1998, no incluyo las otras porque a pesar ser muy entretenidas y bonitas visualmente, no son muy fieles a las novelas, que digamos.

Y hasta aquí por hoy y, como siempre, ¡nos leemos!

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