lunes, 28 de octubre de 2013

Doctor Who: razones por las que embarcarse en un viaje espacio-temporal



Quizás no debería estar escribiendo esta entrada. No porque no me guste Doctor Who, nada más lejos, sino porque hay gente que podría hablar con más conocimiento de causa que yo largo y tendido, después de todo yo sólo he visto la serie a partir de su revitalización en 2005; aún así, estos personajes y estas historias me han mantenido en vilo y me han enganchado sin siquiera conocer un tercio del enorme, inabarcable universo que se ha constituido a partir de la figura del Doctor. Escribo esto con motivo del 50º aniversario de la serie, nada más y nada menos, y porque si hay un momento para empezar a seguirla para aquellos a los que les daba miedo empezar con una serie tan grande y expandida es éste, de ahí que me haya decidido a detallar las razones por las que cualquiera debería darle una oportunidad, o al menos, mis razones para hacerlo.

Sin más dilación, la primera de ellas es su temática, su género, una serie que entremezcla la fantasía y la ciencia-ficción. Una de las primeras en Gran Bretaña que consiguieron ser emitidas en este campo. El simple hecho de que el motor de la serie sean los viajes espacio-temporales ya constituía una innovación, algo nuevo y original que no se había visto hasta entonces y que mantuvo a varias generaciones pegadas a la pantalla de la televisión. Este mecanismo, además, ampliaba enormemente el abanico de tramas en las que se podían ver envueltos los personajes, ya sea ofreciendo una visión de Dickens o Van Gogh, luchando en la Bretaña romana, siendo testigos de la extinción del sol o viajando a planetas desconocidos. Todo puede ocurrir, nada es predecible. Siguiendo con esta cuestión, Doctor Who fue creada como una serie apta para todos los públicos, sin un rating determinado. Se intentó buscar que fuera atractiva para los niños pero que también transmitiera valores a los críos y les sirviera como complemento educativo, de ahí la inclusión de la historia, pero que tampoco tuviera problemas para hacer disfrutar a los adultos.

Otro punto a destacar son los actores. Actorazos. Y quien opine lo contrario que le eche un vistazo al palmarés de Tennant -el mejor de los últimos tres doctores, en opinión de la que suscribe- o alguna de las películas, series u obras de teatro en las que ha participado; y ya me contará. ¿Qué más? Moffat. Una razón por sí solo, no podía ser de otra manera después de perpetrar la última sección de Doctor Who y Sherlock. Si conocéis algo de su trabajo sabréis porqué, si no atreveos con él y descubrid lo que es sufrir por el destino de los personajes.

No me puedo quedar sin nombrar el encanto entre hortera y melancólico tanto en decorados como en diseño de personajes. Los daleks, la misma vestimenta de los diversos Doctores o la propia TARDIS dan fe de ello. Así como los efectos especiales, que no podrían ser más cantosos o cutres, pero forma parte de la añoranza por aquellas producciones de serie B de bajo presupuesto. Por último y como colofón, recordar que no es flor de un día, ni una moda pasajera, es una serie que lleva la friolera de cincuenta años en antena. Y oye, algo tendrá el agua cuando la bendicen.

Podríamos estar así hasta mañana y no acabaríamos, pero si podía convencer a alguien supongo que ya son razones suficientes para, al menos, intentar hacerse con ella. No tengáis miedo de meteros en algo tan grande, el reboot fue realizado de tal manera que no hace falta saber absolutamente nada de Doctor Who previamente a meterse en harina, y os esperan un sinfín de aventuras a través del espacio-tiempo de manos de un personaje tan carismático como es el Doctor. Hasta aquí por hoy, nos leemos.

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