martes, 8 de octubre de 2013

Once Upon A Time

No sólo de libros vive el hombre, ni el blogger, así que me apetece chaspar sobre una serie que sigo desde su estreno y que acaba de comenzar su tercera temporada (llevamos dos episodios). Cualquiera que haya tenido un profesor decente de lengua extranjera en su vida -y no seréis tantos- sabrá que la mejor forma de aprender el idioma en cuestión es viajar a un país donde se hable, preferentemente como lengua nativa; pero si esto resulta imposible por motivos monetarios o de perrería lo mejor es estar expuesto al idioma: bien viendo películas o series, leyendo mucho dicho idioma o contactando con gente cuya lengua materna sea ésa o, al menos, tenga un buen dominio de ella. Así me metí yo en el mundillo de las series cuando aún estudiaba en el instituto y lo cierto es que he encontrado auténticas maravillas y auténticas bazofias. Once Upon A Time (en cristiano, Érase una vez) pertenece más a la segunda categoría que a la primera, pero tiene su encanto, permitidme que os lo presente:


Ese piratuelo tan majo es el encanto. Irlandés de nacimiento, responde al nombre de Colin O'Donoghue, ven acá pa' acá y ay, omá, qué rico. No es un dechado de virtudes como actor, pero se lo perdono.
Esto... A lo que nos ocupaba. Me imagino que todos sabréis de qué va, pero por si acaso sabed que Emma Swan es una detective con un pasado problemático que se dirige, por avatares de la vida, a Storybrooke, un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra en el que habitan todos los personajes de los cuentos de hadas. Éstos, a su vez, ignoran que lo son pues están bajo la maldición de la malvada reina del cuento de Blancanieves. Cuando Emma llega al pueblo todo empieza a cambiar.
A España nos la trajo Antena3 (o grupo Atresmedia, como sea que se llamen ahora) y la maltrató de mala manera colocando la segunda temporada en el late night tras sólo un día de emisión y tras los buenos resultados cosechados por la primera y emitiendo dos o más capítulos cada madrugada salteados por dos millones de anuncios. Queridos directivos de las cadenas españolas, cuando compráis una serie extranjera la idea es que la vea la gente, no que ni siquiera se entere de cuando la emiten. De nada. Otro aparte es el doblaje tan pésimo y carente de vida que recibió, pero no quiero meterme en el debate doblajes sí versus doblaje no, eso será otro día.

Once Upon A Time empezó como una serie entretenida, sin ser nada del otro mundo pero tampoco engañaban a nadie y cumplen lo que prometen. Una serie sin grandes pretensiones pero muy divertida de ver, además es una serie de abc (propiedad de Disney) lo que les permite utilizar todas sus adaptaciones en la serie de manera bastante curiosa, el catálogo interminable de nuevos personajes es uno de sus puntos fuertes, de hecho. Sin embargo, la segunda temporada sufrió un tremendo bajón en cuanto a la calidad de las tramas, quizás porque no sabían si la serie tendría audiencia o no y sólo tenían controlados los argumentos de los capítulos de la primera temporada. El caso es que los capítulos se volvían tediosos y simplones, los personajes se hacían odiosos o pasaban a resultar de simplemente indiferentes para el espectador a repelentes. Especialmente sangrante es el caso de la protagonista, Emma, si cada dos por tres te están recordando que es despierta y capaz de distinguir cuándo alguien trata de engañarla, ¿por qué la miente todo el mundo? Si es la heroína llamada a salvar ese mundo, ¿por qué es tan inútil? ¿O es simplemente idiota?

Esta última temporada, la tercera, tampoco ha empezado con buen pie. Siguiendo los pasos de la segunda, Emma sigue empeñada en demostrar que es uno de los protagonistas más insulsos de la historia de la televisión, de igual manera que sus padres y su hijo en la ficción, cuya mojigatería y aires de superioridad moral rayan en lo inaguantable. Son, pues, los villanos o pseudo-villanos los que brillan más en esta serie (y no me refiero al Capitán Garfio que tenéis más arriba). Regina/Reina Malvada de Blancanieves, interpretada por Lana Parrilla, y Rumplestiltskin/Mr. Gold llevado a la pantalla magistralmente por Robert Carlyle son dos de los principales atractivos para seguir viendo la serie; a pesar de los continuos saltos al tiburón y la constante suspensión de incredulidad necesaria para visionarlos.

¿Alguno seguís Once Upon A Time? ¿Qué opináis de ella? ¿Notáis el bajón o necesito tomar All Bran? Nos leemos.

2 comentarios:

  1. Estoy en parte de acuerdo contigo.
    Al principio supuse que era una forma "nueva y original" de enfocar los cuentos de la infancia que todos conocemos (más o menos). Esto es un gran punto a su favor ya que las series de las que podemos disfrutar ahora en su gran mayoría sino son todas siguen el mismo patrón argumental (cambiando pequeñas cosas) y van exactamente de lo mismo cambiando profesiones, por lo que para mi supuso un aire nuevo y refrescante. Pero claro, tengo que darte la razón con la segunda temporada, parece dar la impresión de que no saben muy bien como seguir los acontecimientos, es como si improvisaran sobre la marcha, lo que la diferencia abismalmente de la primera en la que todos los sucesos estaban ligados (en mi opinión pierde uno de sus mejores encantos). Creo que se han perdido en el camino, podría haber sido una gran serie.
    Como dices ayuda mucho a la serie la interpretación de los villanos y porque no decirlo también la de los héroes. ¡Ah! y también sorprende que a pesar de tener que sacar tantas chicas guapas pocas tengan grandes carencias en la interpretación ya que por desgracia nos han acostumbrado a que cuanto más guapa es una actriz peores son sus dotes para la interpretación. No digo que no las haya ni muchísimo menos, no quiero que se confunda con que pienso que las mujeres guapas no saben actuar, sino que las personas que eligen al elenco de actores parecen olvidar cual debe ser la función de esa persona, no solo debe ser guapa sino también saber actuar.
    Algo que no entiendo como bien dices es porque es así Emma cuando se supone que es la heroína. Y algo que me gustaba es que al presentar los personajes mantenían la esencia del personaje aunque la historia cambiara, esto es algo que se cargan en la segunda temporada.
    No sé muy bien donde irá a parar la serie visto lo visto, pero la primera temporada es de elogiar a mi manera de verlo. Un saludo.

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  2. Para mí, como tú dices, es una serie totalmente desaprovechada cuando podría haber sido un bálsamo de originalidad, y sinceramente, me da mucha rabia. No era una serie de culta como The Wire, The Sopranos o Rome pero sí un entretenimiento muy refrescante y agradable. La segunda temporada, sin embargo, echó a perder todo eso, con situaciones inverosímiles sacadas de la manga y constantes saltos al tiburón... y cuando nada tenga sentido "It's magic", una solución muy barata y oportunista de los guionistas.

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