Lo confieso, no me gusta mucho lo poquito que he leido de literatura sueca, y no es que estas novelas tengan malos argumentos, ni malos personajes, ni estén mal escritas, ni mucho menos; es simplemente que el estilo tan directo al grano, tan parco y desnudo, tan meticuloso en detalles técnicos y tan sencillo en la descripción de la psicología de los diversos personajes -y que parece ser una constante de los autores suecos a los que he tenido el gusto de leer-, no me termina de llegar, ni de emocionar, ni de interesar. Esta novela llegó a mis manos gracias a mi madre, que la recibió como regalo de cumpleaños. Estamos ante una novela irónica y humorística, un tanto absurda y burlesca, y crítica, muy crítica con todos los regímenes políticos existentes en el siglo XX, especialmente con el comunismo y Stalin -que imagino que al autor y a los suecos les toca por cercanía geográfica-. A algunos les parecera que Jonasson hace gala de un sentido del humor exquisito, a mí me sobrepasó un poco, la buena suerte de los protagonista me resultó excesiva y hube de suspender la incredulidad en algunos puntos. Que juegues como autor con el humor absurdo no significa que no haya reglas, y me imagino que el maestro Pratchett debería ser un ejemplo para todos en eso, hay reglas que no se conforman con nuestros estándares, reglas absurdas en nuestro mundo pero no en el suyo. Esta novela se desarrolla en Suecia, en la Suecia que conocemos, pero el autor recurre a deus ex machina continuamente para hacer avanzar la historia. Da igual en los líos que se meta el protagonista, aunque parezca que no hay salida, siempre sale de ello airoso, lo que se vuelve predecible e incluso molesto para el lector.
La novela cuenta la historia de Allan Karlsson, un anciano internado en una residencia que acaba de cumplir cien años. Lejos de disfrutar con la celebración de su cumpleaños, Allan decide saltar por la ventana de su habitación y esfumarse de allí. Se dirige a la estación de autobuses donde un joven muy maleducado y desagradable le deja a cargo de su maleta mientras va al baño y Allan, ni corto ni perezoso, se sube al autobús con una maleta repleta de millones de coronas suecas de origen poco claro. Éste es el punto de partida de la historia de un abuelo nada convencial, como iremos descubriendo gracias a los flashbacks intercalados en la acción presente. Allan nos presenta así la historia del siglo XX y se codea con personajes de toda índole: de Franco a Mao, de Roosevelt a Stalin, de Oppenheimer a Erlander. Gracias a su positivismo y sentido del humor veremos como sus correrias y ocurrencias le conducen nada menos que al lugar menos emocionante del mundo, una residencia de ancianos.
Los personajes son esbozos, salvo Allan que para eso es el protagonista principal, al que se le llega a tomar cariño a pesar de ser un vejete resabiado y algo cargante. Claro que, quién no lo sería habiendo tenido una vida y unas experiencias como las suyas. Ninguno de los demás me ha llamado especialmente la atención, con la notable excepción de Benny, el eterno estudiante, y Gunilla, la Bella Dama más malhablada de la historia de la literatura. Dos personajes éstos fantásticos y enternecedores, así como la pareja de adorables bobalicones formada por la indonesia "Amanda" y Herbert Einstein.
Sobre el estilo ya hemos hablado, muy sueco si podemos llamarlo así. Escaso en metáforas y embellecimiento literario, muy detallista con cosas que no intersan al lector en principio -como el nombre del supermercado en el que compra Allan-, extremadamente directo y descarnado y sorprendentemente poco emocional, valga como ejemplo que se habla de muertes y vidas como simples hechos fisiológicos- que es lo que son, claro, pero no es así como se sienten-.
Si os gusta la literatura sueca y estáis hartos de novela negra de intriga a lo Läckberg o a lo Larsson quizás sea vuestro libro. Abrid la mente y dejaos llevar, es la mejor manera de disfrutarlo. ¡Nos leemos!
Un pequeño rincón virtual donde aparecen mis insignificantes opiniones sobre literatura, música o cine. El sueño de una megalómana.
viernes, 5 de septiembre de 2014
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Las tumbas de Saint-Denis, de Alexandre Dumas
Hoy también voy a realizar una reseña más bien cortita al tratarse de un relato, no de una novela propiamente dicha; de hecho, sería más correcto decir que esto es una recomendación, no una reseña ni un comentario. Podéis encontrar este relato fácilmente en internet o en diversas colecciones de la obra de Dumas, siendo la más famosa de ellas la que lleva por título precisamente Las tumbas de Saint Denis y otros relatos.
No voy a desvelar absolutamente nada del argumento. En primer lugar, me parece que sería arruinar los esfuerzos de Dumas para lograr que el título sea sugestivo, la misma historia está envuelta en ese aura de misterio tan propia de autores románticos como el que nos ocupa. El mismo título es puramente romántico y decimonónico: cementerios y religión en cuatro palabras. ¿Qué más se puede pedir? Por la misma razón, vais a disculparme esta licencia, creo que el relato funciona mejor sin tener ni idea de lo que va. Es una narración muy breve, apenas una docena de páginas, vale la pena ir a ciegas.
Está narrado con la meticulosidad y el preciosismo que caracterizan a Dumas, trufado descripciones de los escenarios donde se desarrolla la trama, que toman más protagonismo que los propios personajes. Es un cuento delicioso de leer, y una buena manera de enfretarse al autor francés por primera vez si se tiene miedo a empezar con esos mamotretos que son El conde de Montecristo o Los tres mosqueteros. De esta manera, el lector puede acostumbrarse a su estilo o directamente decidir si le gusta o no, y si vale la pena atreverse con obras más extensas y exigentes.
Como última sugerencia, como siempre, insisto en leer Las tumbas de Saint Denis en versión original. Es perfectamente asequible con un nivel de francés intermedio y casi resulta un sacrilegio no leer a Dumas en su lengua. Yo abogaría más, incluso, por elegir como material curricular un relatito como éste en lugar de una adaptación de El conde de Montecristo como se hace en muchos institutos. Es cierto que ésta última puede ser más atractiva por el hecho de que se han realizado varias adaptaciones complementarias, como la película americana o las celebérrimas e incontables adaptaciones de Los tres mosqueteros, pero una adaptación resulta infructuosa si se quiere tener una visión acertada del estilo de uno de los maestros de la literatura universal y de la francesa en particular. En mi opinión lo más adecuado sería leer un relato breve en versión original sin privar a los alumnos de disfrutar de la miniserie francesa de 1998, no incluyo las otras porque a pesar ser muy entretenidas y bonitas visualmente, no son muy fieles a las novelas, que digamos.
Y hasta aquí por hoy y, como siempre, ¡nos leemos!
martes, 2 de septiembre de 2014
Esta noche arderá el cielo, de Emilio Bueso
Le tenía ganas a este libro y, aunque hace bastante que lo terminé, no podía dejarlo pasar sin una reseña. Siempre es un placer apoyar a autores españoles que escriben sci-fi y fantasía, géneros mayormente denostados en los círculos literarios del país, así que no podía resistirme a echarle una ojeada a esta novela.
La historia que nos narra es la de Mac, un viejo rockero venido a menos, que se gana la vida como mecánico y cuya pasión son las motos y un antiguo amor de juventud... Perla. Un día la susodicha se presenta en su taller proponiéndole hacer una ruta en moto como en los viejos tiempos, sólo ellos y el rugir de los motores. Mac, ni corto ni perezoso, acepta la oferta y ambos acaban recorriendo la Transtaiga, la carretera que transcurre por el norte de Alaska y Canadá, uno de los sitios más inhóspitos y solitarios del mundo donde moran los indios cree y amenazas milenarias y nuevas al acecho de sus presas.
Tengo que decir que esperaba algo más de esta novela. Me gusto muchísimo el punto de partida, la premisa, y se maneja muy bien hasta la mitad de la novela, engarzando flashbacks y recuerdos de Mac para complementar la historia presente entre capítulos. No obstante, me parece que a Bueso se le fue un poco la pelota en la segunda parte, de la mitad al final. Todos los personajes encajan pero el lector necesita suspender la incredulidad para admitir toda esa serie de "coincidencias", porque mira que es casualidad que se encuentren todos en la Transtaiga. La parte fantástica quiere ser explicada con ciencia, en mi opinión, a veces no es necesario explicar las cosas y un monstruo venido del averno es más misterioso e intrigante que los experimentos de científicos. La magia se diluye, pierde todo el encanto y en ocasiones hasta el interés del lector; que se lo cuenten si no a Lucas y a sus midiclorianos. Me sentí ligeramente decepcionada al acabar el libro, partía de una premisa muy interesante pero se fue quedando atrás y se extravió por el camino, esperaba algo más de Bueso, aunque es una cuestión de trama, a mí no me convence, quizás sí a mucha gente.
El estilo de Bueso es particular. Muy directo, sin ambigüedades, son derechazos directos a la cara. Bien regado de expresiones coloquiales y juramentos de todo tipo, se lee muy rápidamente y da una sensación de cotidianeidad con la que cualquiera puede sentirse identificado. No parece una historia que estés leyendo, nino una que te estuviera contando un colega. Me gusta esa manera de redactar, pero me carga un poco, quizás por estar más acostumbrada a autores clásicos. La suerte es que es una novela breve, así que a pesar de ello no sentí ganas de abandonar. De cualquier manera, es una novela bien redactada y que elige un estilo para mantenerlo hasta el final, muy coherente por parte de su autor.
Sobre los personajes, resumiendo, todos son unos capullos odiosos. A los cree tienes ganas de matarlos a palos desde el principio, a el astrónomo y su hijo se les compadece, da verdadera lástima que no sepan ni dónde oyen campanas. En cuanto a Perla, uno va cogiéndole asco paulatinamente hasta que la ve, no como una persona enferma, sino como una desgraciada, aprovechada e incapaz de sentir culpa. Mac... A Mac se le entiende, se siente pena por él, se le conmisera... pero no se le quiere, ni se le toma cariño, ni sufre uno por él. No deja de ser un personaje patético, y creo que es lo que el autor busca. No quiero hablar mucho más de Mac para no revelar el final pero baste decir que es un cobarde y una persona tremendamente insegura ya por razones sentimentales o fisiológicas, y como tal se comporta durante gran parte de la historia.
En resumen, es una novela interesante, tiene una premisa muy atractiva y todos los ingredientes para resultar en una buena novela fantástica pero se pierde en el camino y nunca vuelve a encontrarse. Bien redactada y con gran potencial. Seguiré de cerca a Bueso, es muy posible que encuentre novelas más afines a mí entre su bibliografía.
¡Nos leemos!
lunes, 1 de septiembre de 2014
Pacific Rim
Hoy me apetece hablar de Pacific Rim, película dirigida por Guillermo del Toro, que vi en el cine pero revisioné hace bien poco. Es una película sencilla, entretenida, divertida y palomitera. Un blockbuster veraniego en toda regla. La premisa es tan sencilla como parece en el trailer robots enormes contra monstruos gigantes, en este caso llamados Kaijus (voz japonesa para monstruo, no es muy original que digamos).
Su fuerte, como podéis adivinar, no es el guión, que es más bien sencillo y supeditado a la espectacularidad de la lucha entre robots y monstruos. No obstante, es uno de esos filmes que te traen recuerdos de series como Mazinger Z o Evangelion, de las que bebe sin pudor -no hace falta más que ver los trajes o que Mako es una versión real de Rei Ayanami-.Hay mucho de la admiración de Del Toro por este tipo de manganimes del género mecha en la película. Es un homenaje del director a esas series y películas que tan bien se lo hicieron pasar en su momento. También es posible ver referencias entre otros a Final Fantasy. Es un canto de amor al cine geek, a esas cintas de bichos grandes que destruyen todo a su paso y se pegan de mamporros con criaturas más grandes todavía. Y es una de las películas más honestas que he visto en mi vida. Del Toro quiere mostrarte hondanadas de hostias y te las da, no te vende absolutamente nada más, ni transcendencia, ni una falsa profundidad en la trama, ni diálogos pseudo-sesudos. Sólo la simpleza, la frescura, la diversión y la nostalgia del cine de monstruos y catástrofes de su infancia. Y es maravilloso.
Visualmente es una pasada. Tanto los kaijus como Gypsy Danger, Cherno-Alpha y demás están muy cuidados en el aspecto externo y las batallas son impresionantes, los movimientos genuinos y naturales. Una ambientación futurista muy bonita, estilizada y bien conseguida.
Los personajes son sencillos, apenas esbozos en un papel blanco, pero es que los protagonistas no son ellos, es la lucha que tienen detrás. De todos modos, buen trabajo en general salvando el caso de Rinko Kikuchi que me ha sorprendido para mal en el papel de Mako. Puede dar mucho más de sí, era una de las cosas que se salvaban de 47 Ronin, sin ir más lejos. No obstante, es más un tema de guión que culpa suya, el personaje es más simple que el mecanismo de un botijo y no se podía sacar demasiado jugo a esas frases. Mención especial en línea positiva para Idris Elba, actorazo como la copa de un pino, de un carisma arrollador y que se come la escena cada vez que aparece en pantalla.
La música es repetitiva pero muy acertada, mezclando la típica melodía épica de batalla con tintes electrónicos y futuristas, muy adecuada para este tipo de filme y tremendamente machacona. Reto a quien sea a no tararear la melodía al terminar de verla, es imposible.
En resumen, una película divertida y muy recomendable para esas tardes de verano con amigos y palomitas. Una última sugerencia, evitad la versión doblada a español como la muerte, por no sé qué extraño motivo, la japonesa Mako tiene acento francés. ¡Nos leemos!
domingo, 31 de agosto de 2014
Troya
Hoy, aprovechando la coyuntura de que la emitieron este viernes en televisi´´on, vengo a hablaros de una película, para mi gusto, tremendamente infravalorada y que debería recibir mayor reconocimiento del que tiene. Y sí, antes de que nadie se me tire a la yugular, he leído la Ilíada y la Odisea y estoy al tanto de las muchas licencias que se tomaron el director y los guionistas en la película. Algunas son más molestas que otras, pero en su conjunto a mí no deja de parecerme una buena película.
En su infinita hipocresia los americanos decidieron pasar por alto la bisexualidad de Aquiles -que fue muy, muy corriente en todos los estadios de la civilización griega, ya que la mujer no tenía acceso a los estudios en general, se consideraba al varón como al compañero del alma, el amor real, y a la esposa como recurso para procrear, la pareja que te da herederos que perpetuen tu linaje-. Como digo, convierten a Patroclo -amante del héroe-, en su primo. Y sí, es tremendamente absurdo, pero no afecta en ningún caso a la narración, Aquiles actúa de la misma manera a su muerte, con lo que no cambia nada. Briseida nunca tuvo tal papel en la obra de Homero, pero Hollywood siempre necesita una romántica pareja del héroe (que si hubieran sido valientes hubiese sido Patroclo), no obstante no está mal dibujada y no molesta.
Los personajes están bien trabajados y definidos, todos son como deben ser, de Príamo a Agamenón, de Héctor a Aquiles, de Odiseo a Paris, de Helena a Andrómaca. Mención especial al caso de Aquiles y Héctor, dos hombres formidables que se admiran y respetan, cada uno con sus motivaciones y expectativas, muy bien plasmadas, sin requiebros ni ambajes. Si acaso tengo alguna pega, la pondría en Diane Kruger como Helena, sí que la chica es bonita, pero uno esperaría algo más que esa suave belleza lánguida de la mujer más bella del mundo conocido. En cualquier caso, los actores hacen un buen trabajo, comedidos y emocionados cuando toca.
Visualmente es donde más se puede prodigar uno en halagos. Físicamente los personajes encajan con la descripción que da Homero de ellos, y los escenarios están cuidadosamente bien recreados. Las coreografías son muy estudiadas y artificiales, pero estamos hablando de héroes griegos, hijos de dioses, no me rechina en absoluto que las batallas de uno contra uno no sean realistas. Ese retratismo se deja para las batallas a gran escala, por ejemplo, la que se desarrolla después de que Héctor mate a Menelao. Y esa visión de los mil barcos zarpando a Troya, al menos a mí, me trae esa epicidad de la que la Ilíada rebosa.
Quizás lo más criticable sea la ausencia de los dioses, que son los motores que hacen avanzar la trama en la obra de Homero, y que aquí se nombran, se temen y adoran, pero no aparecen como personajes como tal. Fue una decisión creativa que puede despertar más o menos discrepancias pero que, en este caso, yo aplaudo. Es muy difícil dar vida a un dios, ya se ha intentado multitud de veces y nunca ha salido bien. Como entes venerados pero sin poder real sobre la historia funcionan, le dan al argumento un toque más realista, menos de leyenda. Me gusta mucho la mitología clásica, demasiado como para que me la destrocen, y lo mismo me ocurre con la pompa épica que rodea toda la obra de Homero. Me encanta, pero es inimitable, y mucho menos en una película.
Sé que mucha gente está en desacuerdo con esto, es una mera opinión personal. Si a alguien le apetece discutirlo siempre es un placer. Nos leemos.
viernes, 29 de agosto de 2014
Las canciones solitarias de Laren Dorr, de George R.R. Martin
Hoy no traigo la reseña de una novela, sino de un relato corto de George Martin -conocido por la saga Canción de Hielo y Fuego y su famosa adaptación televisiva Juego de Tronos-, recogida en el recopilatorio Dreamsongs. No obstante, también podéis encontrar esta historia de apenas once páginas en la revista Gigamesh o en internet siempre que no os importe leer en inglés. El vocabulario es bastante asequible y a mí me parece una buena práctica para estudiantes de nivel intermedio/avanzado. Esta reseña, por motivos obvios, va a ser un pelín más breve, sobre todo porque no quiero desvelar el argumento.
La premisa del relato es el viaje interdimensional de la protagonista, Sharra, una joven que salta entre mundos para rescatar a su amado. En uno de estos saltos, cae en un mundo cuyo único habitante es un hombre solitario llamado Laren Dorr. Y hasta ahí puedo leer si no quiero desvelar nada importante.
Como todas las obras de Martin el estilo es directo y muy cinematográfico, pero lleno de sensibilidad. Se concede mucha importancia al sentido de la maravilla, a la amenaza que se cierne -gran homenaje a Tolkien por ahí-, a la música y las canciones, al poder que no se puede controlar y a la melancolía, al amor imposible y su añoranza. Es mi relato favorito de todos los que he leido de Martin. Increiblemente bonito e imaginativo, muy inspirado y sentimental. Cualquiera que sienta pasión por la música o por la fantasía lo va a apreciar como se merece, estoy segura. Gran capacidad de síntesis por parte de Martin, que en sólo una docena de páginas consigue emociarnos y hacernos empatizar con Laren y Sharra, cuando hay autores que en novelas larguísimas no te hacen preocuparte en ningún momento por el destino de los personajes ni que les depara su viaje. Mención especial a ese final, delicioso simplemente. Personajes bien construidos, a los que se llega a entender y compadecer, a los que se llega a querer.
No puedo desvelar nada más si no os quiero reventar el argumento. Leedlo, de verdad que es una maravilla. Y con esta sencilla recomendación me despido por hoy. ¡Nos leemos!
jueves, 28 de agosto de 2014
El cielo ha vuelto, de Clara Sánchez
Uno de mis muchos defectos de fábrica consiste en leer absolutamente todo lo que cae en mis manos, desde un periódico o una revista a un libro de poesía o teatro, pasando por la publicidad del supermercado. Así, por casualidad, es como me encontré con esta novela, ganadora del último premio Planeta -uno de los más desprestigiados últimamente debido a la ínfima calidad de los libros ganadores y finalistas-. Mi madre lo recibió como regalo de cumpleaños y me lo pasó a continuación más para tener a alguien con quien comentarlo que como recomendación propiamente dicha. No esperaba nada y me daba mala espina que en la portada se viera con letras bien grandes que había ganado el premio Planeta, así que no puedo decir que me ha decepcionado, pero sí que no me extraña la paulatina devaluación de este galardón. Si éste es el ganador, cómo será el finalista... Me explico más a fondo.
La novela nos narra la historia de Patricia, una modelo rica y famosa tocada por la buena suerte. Tiene un marido al que quiere con locura, una casa grande, una familia a la que no le falta de nada y un trabajo con el que gana muchísimo dinero. Un día, volviendo en avión desde la India, se encuentra con una extraña mujer llamada Viviana que le advierte de que una sombra oscura y temible se cierne sobre ella, alguien intenta hacerle daño. Una vez llega a Madrid, Patricia empieza a sufrir extraños desastres y accidentes que le hacen replantearse la predicción de la mujer y preguntarse si realmente no habrá alguien ahí fuera dispuesto a matarla.
Éste, sin spoilers y a grosso modo, es el punto de partida del libro. En él, la autora busca envolvernos en una intriga subyacente, ¿quién quiere hacer daño a Patricia? ¿Quién es la enigmática Viviana? ¿Puede realmente predecir el futuro o sólo es una charlatana? Sin, embargo no consiguió engancharme en ningún momento de la trama. La novela es cortita y ha sido editada con unas letras muy grandes así que vas pasando hojas y hojas sin darte cuenta y lo terminas en un par de días, pero no te vas a la cama con esa sensación de querer saber más, de que no puedes cerrar el libro sin saber qué pasa después. Quizás es simplemente que el libro no es para mí. Los dos pilares principales sobre los que se sustenta son el mundo de la moda y la espiritualidad, ninguno de ellos me interesa lo más mínimo y además soy muy escéptica en cuanto al tema de la energía del alma, el vudú y las predicciones, con lo que no me ayudó nada a zambullirme de pleno en la historia.
El estilo es plano, impersonal, sin gracia, podría haberlo escrito Clara Sánchez o mi vecina la de enfrente. Parece escrito con plantilla, en definitiva. ¿Qué necesito para ganar un premio Planeta? Estos ingredientes. Pues aquí tiene usted. El caso es que esta autora ha sido ganadora de diversos galardones literarios, lo que me hace pensar que o bien tiene una flor en el culo... Perdón, una suerte tan inmensa como la de su protagonista... O bien es una buena escritora y, simplemente, no estamos ante su mejor obra.
Con respecto a los personajes, más de lo mismo. Son esbozos muy ligeros, meros estereotipos, sin profundizar en su personalidad o motivaciones en ningún momento de la novela. Se mueven por egoismo o envidia y es todo lo que sabemos. El lector nunca llega a empatizar con ninguno de ellos, a mí ninguno llegó a provocarme ningún tipo de sentimiento o reacción, si acaso repulsa. Patricia es una pobre tonta que no sabe dónde se ha metido ni lo que tiene entre manos, todos los miembros de la familia -y especialmente su hermana Carolina- son unos caraduras y unos parásitos, Manuela es yonqui envidiosa y ambiciosa, Antonio tiene mucho que callar, Jorge y Rosalía son dos pobres diablos, Viviana -y aunque la autora lo intente justificar sí es una charlatana-, y Elías es un poquito de cada cosa metido en una coctelera. Los únicos personajes a los que llegué a compadecer fue a Irina y a Daniela, una de las mandamases de la agencia de modelos en la que trabaja Patricia y su empleada del hogar, respectivamente.
Conclusión, es una novela ligerita y, dependiendo de a quién, puede resultar entretenida y no un completo fiasco, pero es recomendable no esperar más que una pequeña distracción estival para tardes de piscina o viajes en metro o bus. Tengo curiosidad por leer algo más de la autora para hacerme una idea más acertada y completa sobre ella, así que si alguno ha leído algo de ella que le haya gustado, le agradezco la recomendación. Como siempre, quedo a vuestra disposición para enzarzarme en cualquier tipo de debate. ¡Nos leemos!
viernes, 22 de agosto de 2014
La ladrona de libros, de Markus Zusak
Ayer mismo me acabé este libro que
tuvo a bien prestarme mi hermana. Lo cierto es que no tenía mucho
interés en echarle un vistazo una vez leída la contraportada, pero
me insistió tanto que al final acepté leerlo más con ganas de
quitármelo de encima que con verdadera curiosidad. Craso error. A
pesar de que al principio puede parecer “otro libro más sobre el
holocausto”, hay varios factores que lo hacen una novela original y
diferente al resto de historias de este palo.
Para empezar, el estilo narrativo es,
como poco, extraño. Al principio descoloca un poco, pero una vez te
acostumbras a los continuos flash-forwards (saltos hacia delante en
el tiempo) y a las intermitentes interrupciones e incisos del
narrador todo va como la seda. Es uno de esos libros que te lees en
un par de días. El estilo es sencillo, rápido y directo, un poco
cínico y mordaz en ocasiones pero con una sensibilidad poética
curiosa, lo cual no es extraño teniendo en cuenta quién es el
narrador (que no desvelaré porque es una sorpresa nada más abrir el
libro). La novela se divide en 10 partes, -con alguna incursión en
el campo de la metaliteratura muy interesante-, un prólogo y un
epílogo.
La historia se centra en una niña
alemana, llamada Lisa Meminger, y su vida en la ciudad de Molching.
Conocemos así a su familia de acogida, a sus amigos y a todos los
habitantes de Himmelstrasse y alrededores. Lo encantador de este
libro son, sin duda, sus personajes. Tendemos a pensar en la 2ª
Guerra Mundial como en una guerra de novela de fantasía, con un
señor oscuro contra el que los buenos y los justos se alzaron; pero
no caemos muchas veces en las buenas gentes de Alemania que, bien por
ignorancia o por justicia, no tuvieron culpa alguna de las
barbaridades y atrocidades provocadas contra los judíos. En este
libro, nos encontramos con Hans y Rosa Hubbermann, dos de los
personajes más bellos sobre los que he tenido el placer de leer, un
matrimonio que no sólo acoge en su casa a una niña hija de
comunistas, sino que esconde un judío en su sótano, dos seres
humanos tiernos, compasivos y amables (a pesar de la primera
impresión causada por Rosa); nos encontramos con Liesel y Rudy y sus
pequeñas victorias y derrotas, sus ilusiones infantiles y su madurez
en el transcurso de la guerra; con frau Holtzapfel e Ilsa Herrmann,
con Tommy Müller y Max. Un conjunto de personajes a los que vamos
conociendo a través de los ojos del narrador y de lo que éste sabe
por Liesel.
Es una historia ésta, además, sobre
el poder de las palabras, sobre cómo éstas pueden modelar a las
personas a su antojo, sobre cómo pueden crear y destruir, alegrar y
entristecer, emocionar o dejarte apático para siempre. Hitler se
valió de las palabras para alzarse con el poder, Max se valió de
ellas para contarle su historia a Liesel, y los libros le
descubrieron a ella un mundo con el que no soñaba y le
proporcionaron un entendimiento desconocido para ella hasta entonces.
Es una declaración de amor de Zusack -el autor- hacia la lectura y
la escritura y una ojeada al punto de vista alemán que no tenemos la
oportunidad de disfrutar muchas veces.
Por poner pegas, por supuesto que el
final es muy manipulador, resulta poco realista y artificialmente
trágico, un recurso innecesario del autor para emocionar y hacer que
el lector llore a moco tendido con el final. El caso es que consigue
justamente el efecto contrario, ya que se percibe como muy abrupto y
poco natural. A pesar de ello, sigue siendo una lectura bastante
recomendable y un contrapunto a lo que estamos acostumbrados en este
tipo de relatos.
Aún tengo reseñas de libros
pendientes, veremos si me da tiempo a hacerlas antes de enfrascarme
en algún otro asunto que me lo impida. Nos leemos.
jueves, 21 de agosto de 2014
Guardianes de la galaxia
Tras un período de inactividad
bastante largo propiciado por multitud de compromisos académicos,
sociañes y de cualquier otra índole, vuelvo a éste mi blog para
rendirme ante el fenómeno de este verano y deshacerme en alabanzas
hacia ese blockbuster que ha rejuvenecido el género de los
superhéroes. Sí, claro, Guardianes de la galaxia, ¿qué iba a ser
si no?
Así, resumiendo y sin ambajes, me ha
encantado. Es una de esas películas que veré más de una vez y raro
será si no crea escuela entre las películas del género y empiezan
a brotar como setas historias de “pringaos” espaciales regadas
con humor y sin ningún ánimo de convertirse en una sesuda película
transcendental. Y eso me asusta, no es nada fácil mantener el tipo
con una comedia llena de gente pintada con colorines, mapaches y
criaturas planta sin caer en el más absoluto de los ridículos. Creo
que Guardianes de la galaxia lo ha hecho perfectamente, con
dignidad, sin tomarse demasiado en serio; pero no creo que muchas de
las películas que sigan su estela lo hagan del mismo modo. La
conjunción que consigue James Gunn entre la comedia y la acción de
las películas de aventuras clásicas -Star Wars, Indiana Jones y
demás-, deja un regusto entre nostálgico y fresco que hace que
salgas de la sala de cine con una amplia sonrisa en la cara. Marvel
va a querer continuar en la misma línea con toda la franquicia, ya
veremos si no agotan la fórmula o la destrozan.
Hablando ya de la película, muy
recomendable. Buen ritmo, decentes efectos especiales -no como los de
Verde era mi linterna (Linterna verde)-, un guión simple pero que
cumple con creces y la franqueza de decirle al espectador de cara que
va a ver una película entretenida sin aires de grandeza, una peli de
un grupo de pardillos entrañables que sin comerlo ni beberlo se ven
envueltos en el tinglado de salvar la galaxia. ¿No es ésa la
premisa de las más clásicas space-operas y novelas de sci-fi?
Hablando de los personajes, maravillosa labor de todos y cada uno de
los actores protagonistas, sin excepción. Vale que Gamora luce
menos, pero no es culpa de Zoe Saldana ni mucho menos, simplemente su
personaje se presta menos al choteo y al cachondeo, por lo que recibe
menos atención del espectador, que ya conoce de sobra a la chica
guerrera que representa Gamora. Los que se convierten sin duda alguna
en los favoritos del público son Rocket y Groot. El mapache, con un
trasfondo trágico detrás de todas las risas y un buen trabajo de
Bradley Cooper que se intuye hasta doblada, es un adorable
cabroncete, tan carismático que es difícil no echarlo de menos
cuando desaparece de escena pero Groot... Groot es que roba la
película cada vez que aparece. Puede que sea un personaje sin apenas
diálogos, pero han jugado espectacularmente bien con la expresión
facial y gestual, es increible lo que transmite sólo con los ojos.
Magistral el trabajo de los animadores, y muy bien encajados los “yo
soy Groot” como punto cómico. Bautista me ha sorprendido mucho
como Drax, no me esperaba que un contendiente de lucha libre pudiera
dar la talla y vaya si la da, grandes momentos los que nos regala el
personaje, sobre todo hacia el final del metraje. Y no me puedo
olvidar de la fantástica actuación de Chris Pratt como Peter Quill,
alias Starlord (algún chiste se pierde en la traducción al español
con respecto al sobrenombre, pero nadie es perfecto); el chico hace
un gran papel como protagonista principal de la película, ese punto
macarra le sienta genial y le auguro buen futuro a Pratt tanto en
comedia como ejerciendo de superhéroe estándar, me gustaría verle
en algún registro más trágico, a ver si da la talla con tanta
holgura en esa tesitura también. Con respecto a los secundarios,
como era de esperar pasan algo más desapercibidos. Lee Pace cumple
pero al personaje de Ronan le falta profundidad, parece un simple
malo malvadísimo porque el mundo le hizo así, las motivaciones no
tienen demasiada enjundia, no hubiera venido mal darle algo más de
tiempo en pantalla. Lo mismo ocurre con Nébula, Karen Gillan cumple,
pero el personaje no da mucho de sí, ni siquiera explotando el
conflicto con Gamora. Glenn Close hace una aportación bastante
olvidable para una actriz de su talla y casi que mi secundario
preferido sería Rooker como Yondu, el pseudo-padre adoptivo de
Starlord. Un pirata espacial de la vieja escuela, sí señor.
Sobre la banda sonora, y de BSO nada
porque no hay ninguna canción original, sorprendentemente adecuada
para cada momento, no te saca de la historia ni te condiciona como
espectador con sensiblerías o efectismo barato a lo Zimmer. Por si
sola es perfectamente disfrutable pero junto con las escenas de la
película funciona como un reloj. Gran selección de temazos de los
70, mención especial al momento Hooked on a Feeling y a Cherry Bomb,
y a esa escena final con música de los Jackson 5 insultantemente
encantadora.
¿Qué decir? Que espero con ilusión
la próxima entrega de la saga, que pienso entretenerme con el cómic mientras tanto, que sólo espero que James Gunn siga
manteniendo ese tono, sin dejarse llevar por presiones externas ni de
Marvel, ni de Disney, ni de nadie, y comprobar que nos depara ese
futuro conjunto de Vengadores y Guardianes que Marvel tenía
planeado. O será una maravilla o un desastre, pero seguro digno de
ver.
Hasta otra, señores. No prometo ser
más constante al actualizar porque ya sabemos cómo acaba eso, pero
tengo mucha lectura pendiente de reseña. Es posible que me anime.
Seguimos en contacto.
viernes, 24 de enero de 2014
La forja de un túnica negra, de Don Perrin y Margaret Weis
Ayer me terminé esta tetralogía reunida bajo un único volumen perteneciente a la saga de Dragonlance y que incluye las novelas 'Raistlin, el aprendiz de mago', 'Raistlin, crisol de magia', 'Raistlin, mago guerrero' y 'Raistlin, el túnica roja'. Los dos primeros fueron escritos por Weis en solitario, pero Perrin -su marido por aquel entonces- la ayudó con la redacción de los dos últimos. Estas novelas surgieron de la idea de contar la historia de infancia y juventud de uno de los personajes más populares y queridos de la saga, a pesar o quizás por su mordacidad, ambición y perfidia. La tetralogía nos narra así el comienzo de los estudios de magia de Raistlin, sus primeros viajes con sus compañeros -todos viejos conocidos-, su paso por la Prueba y la obtención del bastón de mago, y finalmente sus andanzas como mago guerrero en un ejército mercenario, siempre acompañado de su hermano gemelo Caramon y con apariciones esporádicas de sus compañeros y su hermanastra Kitiara.
Las dos novelitas incluidas en el volumen que más me han gustado son las que escribió Weis en solitario, esto es, 'Raistlin, el aprendiz de mago' y 'Raistlin, crisol de magia'; y es sobre todo porque no se salen tanto de madre como las otras dos, en las que parece que Raistlin ha pasado de no poder leer de seguido dos palabras en el idioma de la magia a lanzar conjuros a porrillo en dos días. En el primer libro vemos a un Raistlin inexperto, más dependiente de su hermano moralmente hablando -que no físicamente-, un Raistlin menos contaminado por el orgullo, más humano y más "luminoso". La relación entre los hermanos se ve natural, condimentada siempre por la mordacidad del protagonista, que, aceptémoslo, nunca ha sido una hermanita de la caridad. Caramon y Kitiara cumplen perfectamente, cada uno en su papel y la trama de los padres de los gemelos no se alarga, planta una bases de continuación y da de sí lo que tenía que dar. La segunda sigue los pasos marcados por la primera, pero nos presenta de una forma más profunda al resto de los paterneires de los hermanos Majere, todos exactamente como los recordaba de las Crónicas. Digamos que la evolución de los personajes y su tratamiento psicológico no es precisamente el punto fuerte de Dragonlance. Con todo, una sensación de nostalgia me atrapó nada más comenzar a leer sus idas y venidas, imágenes de mí misma de niña leyenda a la luz de la lumbre en el pueblo o escondida bajo dos pares de mantas. La trama es más bien absurda, aunque Weis consigue reconducirla hacia el final con la separación de los compañeros, la venganza prometida y la Prueba de magia. El tercero y el cuarto narran las vivencias de Caramon y Raistlin enlistados en un ejército mercenario. Aquí todo se desborda. Raistlin es el mago del copón de las Crónicas sin un paso intermedio, Caramon de ser un poco corto ahora es un rematado imbécil, y lo único que remonta un poco el vuelo es Kitiara y su trama, que es la más coherente con respecto a los acontecimientos pasados. El final en el que las confluyen es para olvidar, pero era casi esperable, la Dragonlance nunca se ha caracterizado por poner buenos puntos finales.
En definitiva es un libro para leer sólo en dos ocasiones, bien de chaval cuando lees todo lo que cae en tus manos sin ningún tipo de criterio, o bien diez años después, arrastrado por la remembranza y la sonrisa tonta que se te dibuja al reencontrarte con tus viejos amigos y compañeros de correrías. Muchos diréis que Dragonlance no es más que una serie de tópicos puestos en fila y ordenados. Bueno, hubo un tiempo en el que no eran tan tópicos. Todas las dragonadas posteriores salen de aquí, de una pandilla de amigos que jugaba al rol en los ochenta y decidió poner por escrito sus partidas y compartirlas. Hicieron falta muchas Eowyns de Tolkien y muchas Kitiaras de la Dragonlance para tener en nuestros libros de fantasía épica féminas como Arya Stark o Milva, que no se dedican sólo a tejer y esperar a su amado y toman las riendas de su vida. Dragonlance tiene fallos, muchísimos, casi tantos como aciertos, siendo el más grande de ellos el haber inducido a la lectura a gente que no leía ni la cubierta del libro. A medida que se va leyendo el gusto se va refinando, el sentido crítico se desarrolla, pero siempre mantienes un huequito pequeño en la memoria dedicado a esos personajes con los que soñaste, disfrutaste y creciste, esperando algún día vivir mil aventuras en Krynn. Además, que si Blind Guardian le dedica una canción a La forja de un túnica negra y a Raistlin, ¿quién soy yo para negarle una entradita en este mi humilde blog?
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