jueves, 26 de diciembre de 2013

La leyenda del samurai (47 Ronin)



Ayer nos surgió como plan improvisado acudir al cine, y aunque dudábamos entre La vida secreta de Walter Mitty y ésta que nos ocupa, al final nos decantamos por los samurais.

La película me ha dejado un regusto amargo, pero es justo decir que no me ha cabreado, como sí que han conseguido algunas películas vistas recientemente. Me refiero a que no es mala, no, está bien planteada y aunque carece de originalidad y genio narrativo y padece de una previsibilidad absoluta es lo que se espera de ella. Estamos ante una leyenda del folklore popular japonés, si no fuera previsible para quien la conoce estaríamos ante una mala adaptación, independientemente o no de que sea una buena o mala película. Lo que me da pena no es eso, es el partido que se le podría haber sacado, en lugar de una película vibrante, que mantuviera en vilo al espectador y su interés estamos ante una película vacía, que no transmite nada y en el mejor de los casos te deja indiferente. En cierto modo, es como un cuadro o una composición musical que tú sabes que es espectacular técnicamente, muy bonito y cuidado, con detalles mirados al milímetro... pero no te aporta nada, no te llega, ni te hace sentir. Supongo que Keanu Reeves sufrió el mismo efecto con el guión, porque no cambia la expresión del rostro en ningún momento. Comentaban mis acompañantes que no sabían si estaba declarando amor eterno o amenazando de muerte a su enamorada, y no podían estar más acertados.

Keanu es, para mí, el gran lastre de la película, para un actor de su talla el personaje al que da vida es un fracaso. Y un movimiento empresarial por parte del productor el escoger a un actor occidental de protagonista para asegurarse el público caucásico. Su Kai resulta carente de emoción o sentimiento alguno y una decepción. Su peso en la trama es importante, pero yo me quedé con la sensación de que el verdadero protagonista de la historia no era otro que Ôishi (encarnado por un mucho más entonado Hiroyuki Sanada). La historia de amor entre Kai y Mika me produjo una indiferencia rayana en el aburrimiento, y me pareció superficial y prescindible, en tan sólo una o dos escenas queda mucho mejor esbozado el amor entre Ôishi y su mujer que entre estos dos petardos (hablando mal y pronto) que ocupan casi la mitad del metraje. Por otra parte, Tadanobu Asano -irónicamente-, como el señor Kira y Rinko Kikuchi como la bruja hacen una interpretación más que aceptable. Él es tan despiadado y avaricioso como se le presupone y ella no podría ser más inquietante.

En el apartado visual es excelente. La ambientación está elaborada con mimo y los efectos especiales, salvo alguna excepción, son muy decentes. La fotografía es preciosa y los trajes y las espadas se ven realistas y bastante documentados, así como el espectáculo de teatro Nô. Las coreografías en batalla no son nada realistas, pero teniendo en cuenta que se trata de una adaptación cinematográfica de una leyenda con brujos, magia y bestias ni siquiera lo considero un fallo. Además, es casi un baile ensayado, que sí que mantiene la atención del espectador en lo que está presenciando.

Por otra parte, algún problema de ritmo, con una introducción demasiado lenta para hacer que el espectador se sienta identificado con Kai, aunque sin conseguirlo; y una primera parte con una premisa que flojea en comparación con la segunda, mención especial a la escena de la isla de los holandeses que parece bochornosamente sacada de Piratas del Caribe. La segunda mitad ya sí que consigue atraer al público (al menos a mí). Aún más, no puedo dejar de mencionar el respetuoso tratamiento de la cultura japonesa, sus valores y de los conceptos de honor y venganza, totalmente alejados de la visión occidental.

En resumen, una película que podría haber sido mucho mejor se queda simplemente en olvidable y mejorable; no obstante, tiene algún punto interesante y es una buena opción para verla en casa, ahorrándose lo que cuesta el cine.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Los viajes de Tuf, de George R.R. Martin


A pesar de los numerosos compromisos laborales, sociales y estudiantiles de estos días he sacado algo de tiempo para culminar con la lectura de un libro de uno de los autores que más en voga están actualmente debido a su saga, transformada en serie de televisión por HBO, Canción de Hielo y Fuego. Cabe destacar, sin embargo, que esta novela precede a su opera magna por muchos años y su misma estructura es radicalmente diferente a la de ésta. Para empezar, se trata de un fix-up (tan comunes en la ciencia ficción), un procedimiento consistente en la recopilación de varios relatos independientes que comparten un personaje o un elemento que los une como una columna vertebral. En el caso que nos ocupa, ese elemento de unión no es otro que su protagonista Tuf, y en menor medida el planeta de S'uthlam. De hecho, cada capítulo narra la resolución de un problema que el protagonista resuelve en el curso de sus viajes, siendo el primero en ser escrito Llamadle Moisés, que pasó a ser el capítulo sexto de la novela (y a mi parecer el más flojo).

Pongámonos en antecedentes, Tuf es un comerciante independiente que viaja por el espacio en su modesta nave tratando de ganarse la vida, pero no es un comerciante corriente: Tuf es calvo, obeso, enorme en altura, con la piel asombrosamente pálida y ni una pizca reconocible de emoción en el rostro o en la voz. Es vegetariano, come y bebe cerveza en exceso, adora a los gatos y posee una personalidad muy particular de la que ya hablaremos más adelante.
Tuf se hace con una nave, el Arca, vestigio del Antiguo Cuerpo Interestelar de Ingeniería Ecológica, extinto hace más de mil años antes de que él hubiera nacido. Gracias a los poderes del Arca, Tuf reconduce su orientación laboral como ingeniero ecológico pero la marca con la impronta de su especial carácter.

He leido muchas críticas negativas hacia este libro, y si bien no es lo mejor que ha demostrado poder hacer Martin, a mí me parece una entrada más que decente en el mundo de la sci-fi, que además comparte universo con su primera novela "real" publicada (Los viajes de Tuf es anterior, pero se considera una antología más que una novela por derecho propio): Muerte de la luz. Es cierto que al ser relatos independientes, se nota un escalón en el nivel de unos u otros. Por ejemplo, el segundo (Los panes y los peces), el tercero (Guardianes) y el quinto (Una bestia para Norn) son claramente superiores al resto, mientras que Llamadle Moisés, Una segunda ración y Maná del cielo quedan muy por detrás en términos de captar el interés del lector, de ritmo e incluso de forma. El primero, La estrella de la plaga, tiene un aire muy a lo space-opera muy interesante, si disfrutásteis de Star Wars o Star Trek, os va a molar si por el contrario no os gustan demasiado estas dos famosas sagas corréis el riesgo de que os aburra, pues un homenaje velado.

En cuanto al personaje de Tuf mi opinión se halla dividida entre el asombro y el odio. Tuf es redicho, presuntuoso, maquiavélico, prepotente, resabiado, no le gusta que nadie le toque, siempre lleva razón y siempre ha de hacer su voluntad. Además, es completamente honesto, haga falta o no, y uno nunca sabe si es una especie de Forrest Gump petardo o un genio maquinador a lo Borgia. No obstante, aunque el personaje per se me provoque una absoluta repulsión, he de admitir que Martin ha hecho un gran trabajo con él. Consigue que de cuando en cuando te parezca encantador, y tiene mucho mérito al respetar en todo momento las características no muy propensas a ello que ya le adjudicó. Y además está el tema del humor, los discursos de Tuf son hilarantes, a veces por ridículos y otras por sagaces, pero lo cierto es que no puedes evitar una carcajada cada vez que suelta una parrafada. Con respecto a los demás personajes, probablemente sólo tenga una especial importancia Tolly Mune, ya que es la única que aparece en distintas historias aparte del protagonista. Me gustaría dejaros descubrir a esta heroina (que lo es, mucho más que Tuf), pero no os imaginéis a la típica mujer tremenda y de escaso intelecto que sirve de interés amoroso del protagonista. Para empezar, Mune y Tuf no están unidos ni siquiera por la amitad, mucho menos el amor, y no existe ningún contacto físico entre ambos. Ella supone un contrapunto refrescante al egoismo de Tuf, siempre buscando el punto medio y salvar todos los muebles posibles, siempre que exista una posibilidad aunque sea mínima.

Con respecto al tema de los gatos, y lo digo porque si comprais la edición más reciente veréis un gato en portada, no tienen tanto peso en la trama como la portada podría sugerir. Probablemente Dax, un gato negro telépata, si que tenga su propia importancia independiente del resto de personajes, pero son más un rasgo, una característica y una debilidad de Tuf más que personajes por derecho propio.

Lo dicho, no es la mejor novela de Martin ni mucho menos, pero es muy recomendable si queréis leer unos cuantos relatos breves frescos y originales enmarcados en el género de la ciencia-ficción. Si alguno le dais una oportunidad, ya sabéis donde estoy. ¡Nos leemos!

martes, 17 de diciembre de 2013

El hobbit: La desolación de Smaug


Como todo fan de la obra de Tolkien que se precie de serlo, no podía faltar a la segunda película de la trilogía (cinematográfica, que no literaria) de El hobbit. Por trailers, posters y alguna otra información suelta, llegué al cine con una mezcla de sensaciones entre las que no podía decidir cuál prevalecía. Por un lado, mi parte talifan deseaba ardientemenete ver la película, fuera cual fuera el resultado. La parte racional, por contra, pedía calma y trataba de minimizar el impacto que mis expectativas previas pudieran tener sobre el resultado final.

La cosa se ha saldado con un empate. Tratándose de un producto tan comercial, famoso y extendido, estaba claro que al señor Peter Jackson le iba a dar lo mismo ocho que ochenta en lo que respecta a los seguidores de la novela. No necesita contar con nosotros, dada la cantidad de gente que va al cine a ver sus películas sin haber leido el libro, como ya ocurrió con El señor de los anillos. Teniendo esta trilogía como antecedente, no esperaba una extrama fidelidad y respeto por la obra original de parte de Jackson, ya que no lo había demostrado previamente, pero un tenue rayo de esperanza en cuanto a estas exigencias se vio avivado por la muy decente adaptación de la primera parte de la historia -El Hobbit: Un viaje inesperado-. Sin embargo más me hubiera valido no esperar nada, toda esa supuesta fidelidad la ha echado a perder y tirado a la basura.

Vamos por partes. Peter, ¿para qué sacas a Beorn como personaje de relleno? Sácalo o no lo saques, pero no andes con medias tintas. Bardo. Demasiado Bardo. Un personaje que tiene un papel mucho menos significativo que Beorn pero que ve incrementada su relevancia por obra y gracia de Peter Jackson y su decisión tremendamente parcial sobre los personajes que le caen bien (aún recordamos todos la vilipendiada participación de Faramir en la trilogía para dar más cancha a Aragorn). Y llegamos al meollo del asunto: los elfos. Los elfos que no pintan apenas nada pero ahí están, acaparando medio metraje de la película con sus poses  molonas, sus lentillas aberrantes y su triángulo amoroso interracial sacado totalmente de la manga. Vamos a ver, Jackson, ¿no ves que le restas toda la importancia y el valor a la amistad (primera amistad) surgida entre un enano y un elfo, entre Gimli y Legolas? ¿A qué viene lo de inventarte una elfa guerrera molona -cosa que ya intentó con Arwen y tuvo que claudicar porque él mismo vio que no salía bien- y liarla con un enano? Es absurdo, y si Tolkien lo llega a ver le da una embolia de pecho, no por el tema de la interracialidad (que ya trata con los anteriormente mencionados Legolas y Gimli), sino porque no es el momento, ni el lugar, ni concuerda con la evolución de Legolas. Dicho esto, y una vez que mis entrañas de fan se han revuelto, han ardido y exigido la cabeza de Peter Jackson servida en bandeja de plata, he de admitir que como película de aventuras a la vieja usanza funciona.

Sí, funciona, a pesar de todo lo dicho anteriormente, y te deja con ganas de ver la siguiente, te mantiene pegada al asiento y es increible lo bien que es capaz de venderte Jackson su producto. Smaug es impresionante y Cumberbatch se sale, las escenas de acción están deliciosamente bien rodadas, los efectos especiales son espectaculares aunque yo sigo echando de menos ese encanto cutre de los disfraces de monstruos en lugar de tantos efectos digitales por los que los han sustituido, Martin Freeman es el mejor Bilbo que podíamos desear y en general, el elenco está bien escogido y cumple con su función condenadamente bien. Por eso me da aún más pena que Jackson se empeñe en inventarse historietas, porque no puedo dejar de imaginarme lo increible que hubiera sido poder tener una adapación de (no una película ligeramente basada en) El hobbit. Además, se hace muy difícil no pensar que un resultado tan irregular podría haber sido ampliamente mejorable si tan sólo se hubiera rodado una película, que es lo que precisaba un cuento de apenas 300 páginas; parece que una vez más Don Dinero ha inclinado la balanza a su favor frente a la calidad que los espectadores demandábamos. Mi niña interior hubiera dado saltos de alegria, en lugar de únicamente esbozar una sonrisilla pensando en lo que pudiera haber sido y no fue.

martes, 3 de diciembre de 2013

Fábulas



No había escrito nada aún sobre cómic y me parece inadmisible, así que era necesario resarcirse aunque sea con esta entrada tan breve. He elegido precisamente este cómic por tratar una de mis temáticas preferidas: adaptación de historias, leyendas y literatura populares. Un mundo de fantasía, personajes de sobra conocidos como los protagonistas de los cuentos, de mitos o novelas mundialmente famosa con un tono amargo y oscuro como de novela negra, fantasía y realidad mezcladas... tenía todo para engancharme y, por supuesto, lo ha conseguido.

Fábulas es una extensa colección de Bill Willingham en la que toma prestados elementos y personajes de la cultura dándoles su toque y entremezclándolos en la ciudad de Nueva York. Os pongo en antecedentes, se suele decir que Fábulas es el Shrek adulto, aunque el primer manuscrito llevaba mucho tiempo en los despachos de Vertigo antes del estreno de la cinta del ogro verde, sin embargo, no se atrevieron a darle una oportunidad a la obra hasta comprobar que otra de temática similar cosechaba un cierto éxito. Además, Willingham había sido respetado anteriormente, pero se había pasado una década sin dar con nada que gustara y satisficiera a su público. Si Willingham se hubiera llamado Moore, o Gaiman o Ennis estaríamos hablando de una situación bien distinta. Es por esta razón que se considera que Fábula es una versión para adultos de Shrek. No obstante, no tienen nada que ver una con la otra. 

Los personajes del folklore se han visto obligados a escapar de su mundo de cuento de hadas (las Tierras Natales)  huyendo de un invasor, comunmente denominado El Adversario. De esta forma, se asientan en Nueva York todas aquellas fábulas que posean una apariencia humana mientras que los gigantes, animales parlantes, objetos inanimados, animales mitológicos y demás son enviados a un territorio al norte de la ciudad. e fundan así Villa Fábula en la urbe y La Granja en las tierras norteñas respectivamente. Los personajes son reinterpretados y están totalmente alejados de la versión que se da de ellos en sus historias, y de hecho, también en otras versiones -ya podría Once Upon A Time tomar nota de estos cómics-. Por lo tanto, podemos encontrar a una Blancanieves, principal responsable del buen funcionamiento de la villa, divorciada del Príncipe Azul, quien por cierto es un buscavidas y un mujeriego que también anduvo casado con La bella durmiente y Cenicienta, entre otras, a su hermana Rosa Roja, una muchacha inconsciente y juerguista principal causa del divorcio de su hermana, un Lobo Feroz humano y reconvertido en sheriff, personajes diversos de El libro de la Selva, otros como Barba Azul o Jack el de los cuentos, homenajes a Peter Pan, Las mil y una noches e incluso Rebelión en la granja.

En conclusión, un retablo de personajes clásicos pero absolutamente originales y un aire noir que atrapa al lector en cuanto comienza a leer aderezado con toques de fantasía y mostrando un gran respeto por los originales. Para mí, y lo voy dejando ya por temor a irme de la lengua y reventar alguna historia, una serie totalmente recomendable y a la que deberíais dar una oportunidad si os gusta el mundillo del cómic. La serie está dividida, como es habitual, en arcos argumentales diferenciados además de varios spin-offs pero es fácil de seguir si se empieza por Leyendas en el exilio en adelante. 

Sé que últimamente las entradas no son sólo breves sino también escasas, trataré de solucionarlo más adelante, de momento éste es todo el tiempo que dispongo para dedicarle a esto. En el fondo, sigue siendo un rinconcito virtual  que creé para mi esparcimiento, así que seguirán siendo esporádicas y de corta duraciñon mientras siga sin tener tiempo o ganas. A más ver, señores. Nos leemos.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Capitaine Achab







Últimamente no tengo suerte con las películas. Está visto para sentencia.

La última que he visto pertenecía a un ciclo de cine francés, y es de la que me dispongo a hablar ahora. Siempre que puedo apoyo este tipo de iniciativas, porque es una de las pocas oportunidades que tenemos en este pueblo de ver cine en versión original en pantalla grande.

Pues bien, mi recomendación para los organizadores es la siguiente, si la próxima vez os apetece que no estemos sólo doce en la sala no elijáis la película más tediosa y absurda del director más desconocido del mundo sólo porque es cine de autor y les encanta a los críticos.

La peliculita en cuestión recibe el nombre de Capitaine Achab y, como algún avezado lector ya habrá supuesto, no es sino una versión libre del director de la historia del capitán Achab, el personaje de la novela de Henry Melville, Moby Dick. Y ahí empiezan los problemas.

Alguien debería haberle dicho a Philippe Ramos que no puede pintar como una obra original una cinta cuya mitad de metraje cuenta el argumento de una novela clásica. Que no puede escoger a los actores menos expresivos del universo para hacer de gente desequilibrada pero tremendamente carismática. Que no puede poner una escena tórrida tras otra sólo para alardear de lo a contracorriente que va y de cómo el público general no le acepta porque es tonto y no comprende su obra. La historia es perfectamente entendible, de echo peca de simplista, el fallo radica en los elementos visuales que sólo buscan provocar estupefacción en el espectador, las imágenes no ayudan a la historia, más bien al contrario, la anulan dejando un amargo sabor de boca.

Y, por último, no entiendo cómo a los críticos les puede gustar semejante bazofia. Ah, sí, ya, porque es elitista y no la va a ver todo el mundo. Lo que se narra en este filme no es sino un Bildungsroman, es decir, la forja de un personaje legendario, como la mitad de las películas de superhéroes a las que normalmente ponen a caer de un burro; pero es que como son populares, taquilleras y las conoce todo el mundo ya no molan, vaya hombre. No sé cuál será el sentir general, el mío es que prefiero una película palomitera bien estructurada, aunque sea sencilla, siempre que me entretenga y me cuente bien una historia antes que un montón de imágenes inconexas grabadas por algún señor pagado de sí mismo que se considere tan inteligente como para opinar que los demás no están al alcance de su intelecto.

Eso sí, la fotografía da una sensación de frialdad y distancia muy conseguida, que supongo que es lo que pretendía Ramos. Aunque en mi opinión se podría haber dado ese mismo enfoque sin tanto enredo y tantas escenas que ocupan metraje innecesario y que no aportan nada sólo porque son avant-garde.

En resumidas cuentas, no era la mejor opción, señores del ciclo de cine francés, y se van a cargar ustedes una buena idea por culpa de su prepotencia. Hay mil películas francesas mejores que ésa, yo misma les sé dar un par de títulos y no soy ninguna experta, bájanse del pedestal del snobismo y escuchen a la gente, que a la postre es la que paga.

lunes, 28 de octubre de 2013

Doctor Who: razones por las que embarcarse en un viaje espacio-temporal



Quizás no debería estar escribiendo esta entrada. No porque no me guste Doctor Who, nada más lejos, sino porque hay gente que podría hablar con más conocimiento de causa que yo largo y tendido, después de todo yo sólo he visto la serie a partir de su revitalización en 2005; aún así, estos personajes y estas historias me han mantenido en vilo y me han enganchado sin siquiera conocer un tercio del enorme, inabarcable universo que se ha constituido a partir de la figura del Doctor. Escribo esto con motivo del 50º aniversario de la serie, nada más y nada menos, y porque si hay un momento para empezar a seguirla para aquellos a los que les daba miedo empezar con una serie tan grande y expandida es éste, de ahí que me haya decidido a detallar las razones por las que cualquiera debería darle una oportunidad, o al menos, mis razones para hacerlo.

Sin más dilación, la primera de ellas es su temática, su género, una serie que entremezcla la fantasía y la ciencia-ficción. Una de las primeras en Gran Bretaña que consiguieron ser emitidas en este campo. El simple hecho de que el motor de la serie sean los viajes espacio-temporales ya constituía una innovación, algo nuevo y original que no se había visto hasta entonces y que mantuvo a varias generaciones pegadas a la pantalla de la televisión. Este mecanismo, además, ampliaba enormemente el abanico de tramas en las que se podían ver envueltos los personajes, ya sea ofreciendo una visión de Dickens o Van Gogh, luchando en la Bretaña romana, siendo testigos de la extinción del sol o viajando a planetas desconocidos. Todo puede ocurrir, nada es predecible. Siguiendo con esta cuestión, Doctor Who fue creada como una serie apta para todos los públicos, sin un rating determinado. Se intentó buscar que fuera atractiva para los niños pero que también transmitiera valores a los críos y les sirviera como complemento educativo, de ahí la inclusión de la historia, pero que tampoco tuviera problemas para hacer disfrutar a los adultos.

Otro punto a destacar son los actores. Actorazos. Y quien opine lo contrario que le eche un vistazo al palmarés de Tennant -el mejor de los últimos tres doctores, en opinión de la que suscribe- o alguna de las películas, series u obras de teatro en las que ha participado; y ya me contará. ¿Qué más? Moffat. Una razón por sí solo, no podía ser de otra manera después de perpetrar la última sección de Doctor Who y Sherlock. Si conocéis algo de su trabajo sabréis porqué, si no atreveos con él y descubrid lo que es sufrir por el destino de los personajes.

No me puedo quedar sin nombrar el encanto entre hortera y melancólico tanto en decorados como en diseño de personajes. Los daleks, la misma vestimenta de los diversos Doctores o la propia TARDIS dan fe de ello. Así como los efectos especiales, que no podrían ser más cantosos o cutres, pero forma parte de la añoranza por aquellas producciones de serie B de bajo presupuesto. Por último y como colofón, recordar que no es flor de un día, ni una moda pasajera, es una serie que lleva la friolera de cincuenta años en antena. Y oye, algo tendrá el agua cuando la bendicen.

Podríamos estar así hasta mañana y no acabaríamos, pero si podía convencer a alguien supongo que ya son razones suficientes para, al menos, intentar hacerse con ella. No tengáis miedo de meteros en algo tan grande, el reboot fue realizado de tal manera que no hace falta saber absolutamente nada de Doctor Who previamente a meterse en harina, y os esperan un sinfín de aventuras a través del espacio-tiempo de manos de un personaje tan carismático como es el Doctor. Hasta aquí por hoy, nos leemos.

viernes, 25 de octubre de 2013

La luz fantástica, de Terry Pratchett



Una vez más, regresó con la reseña de una novela al blog. En esta ocasión nos encontramos ante la segunda novela -si seguimos el orden cronológico en el que fueron escritas- de la vastísima saga de Terry Pratchett ambientada en el Mundodisco. Para quien no lo sepa, Mundodisco es el planeta en el que se desarrolla la saga y, como su nombre indica, se compone de un disco plano suspendido sobre cuatro elefantes que ejercen de pilares, anclados a su vez a una pantagruélica tortuga marina: Gran A'Tuin. Sólo esta descripción ya os debería dar una pista del tipo de novela que escribe Pratchett y animaros a empezar a leer algo de Mundodisco. Es mi sexta novela de este autor, ya que sólo ésta y El color de la magia están estrechamente relacionadas, el resto son autoconclusivas y se pueden leer en el orden que se prefiera; y cada día me alegro más de que sus obras cayeran en mis manos. Pratchett es el mejor en lo suyo. Si buscas una novela que te haga reír a carcajadas, olvidarte del mundo por un momento y disfrutar de un surrealismo totalmente incoherente y delicioso Pratchett es tu hombre.

La novela nos relata la historia de Rincewind, el peor mago de la historia, acompañado de Dosflores, un ingenuo e infantil turista (que resulta ser el más espabilado de todos) y el leal Equipaje. Sí, habéis leido bien, el Equipaje de Dosflores es un personaje. Y no, no habla, es más bien una especie de perro monstruoso con forma de baúl que se come a gente. A esta retahila de personajes hay que añadir un abanico aún más amplio compuesto de magos inútiles, trolls educados, la Muerte y su hija adoptada, una doncella desesperada por perder su virginidad y mi favorito, Cohen el Bárbaro, el más famoso guerrero de todo el Mundodisco por el que los años no han pasado en balde.

Zambullendo al lector en un universo sin sentido y totalmente incoherente y con una prosa cargada de ingenio e ironía Pratchett se erige como el rey del surrealismo cómico. Toda la obra rezuma un mordaz humor inglés que desafía a la lógica a cada página. Por poner alguna pega, no es ni mucho menos la mejor novela de Mundodisco, Mort, por ejemplo, le da mil vueltas; y Rincewind es uno de los protagonistas menos carismáticos de las diferentes sagas dentro del enorme universo del Mundodisco. Aún así, sigue siendo una lectura muy interesante y recomendable y quizás leer ésta y El color de la magia en su orden correspondiente sea lo adecuado, en vez de saltar de una saga a otra como hago yo dependiendo de los personajes de los que quiera leer.

Si contara algo más, destriparía toda la novela y creo que es una joya que merece que cada uno la descubra por sí mismo. Me disculpen la brevedad, pero sirva esta escueta nota como recomendación de un gran autor y una saga que roza la perfección dentro de su campo, el humor.

lunes, 21 de octubre de 2013

DVD: S&M, de Metallica



Mi señor tío tuvo a bien regalarme recientemente dos pedazo de DVDs en vivo de dos grupos consagradísimos y que se cuentan entre mis favoritos: uno es éste que nos ocupa y el otro Live in Berlin The Wall de Roger Waters, del que espero poder confeccionar una reseña pronto.

Para poneros en antecedentes, el S&M recoge el concierto ofrecido por Metallica en San Francisco el 21 y 22 de Abril de 1999 junto a la orquesta sinfónica de San Francisco. El DVD incluye dos discos, uno con el concierto y otro con un documental. El nombre proviene del acrónimo formado por la "s" de symphonic y la "m" de Metallica, aunque otros apuesten por traducirlo como sadomasoquismo (muy corriente el uso de estas siglas para referirse a ello en inglés) o sales market, en una especie de broma cínica. Obviamente, el DVD fue comercializado con el objeto de ganar dinero, pero me parece muy descabellado y pillado por los pelos que Metallica o sus managers y publicistas pensaran en esto como una especie de burla hacia los consumidores del disco, si bien es cierto que el disco tiene una función únicamente de lucimiento y sólo añade dos temas inéditos a la ya abultada colección de Metallica (Human y No Leaf Clover). Sin embargo, al menos aporta una faceta hasta entonces desconocida de ellos, al atreverse a grabar en directo con una orquesta muchos de sus temas clásicos que indudablemente tienen un sonido sucio, thrash y potente que podía o no podía congeniar bien con lo sinfónico de la orquesta. No lo veo como un sacadineros, sino más bien una reinterpretación, siempre es más arriesgado sacar al mercado algo así que un recopilatorio. Volviendo al tema del nombre, también ha sido considerada la posibilidad de que fuera elegido a modo de homenaje a una de las canciones más laureadas de Thin Lizzy, abiertamente una de las influencias del cuarteto americano.

Su idea era hacer algo parecido a una ópera-metal, como anteriormente habían realizado Deep Purple y Scorpions con éxito. Lo cierto es que el resultado es mejor en algunos temas que en otros. Los temas de Load y Re-Load, considerados popularmente las ovejas negras de su discografía (cosa con la que no estoy de acuerdo, pero eso lo discutiremos otro día) se ven realzados por los arreglos y la ampulosidad de la base sinfónica mientras que los temás más duros y "guarros" de Metallica sufren con el cambio, perdiendo en el proceso gran parte de su personalidad, de ese sonido tan de garaje, tan roadie y rabioso de sus inicios. Otra de las grandes controversias viene justamente producida por la selección de temas, pues hay quien arguye que se abusa de Load y Re-Load. Sinceramente, no son mis discos preferidos de Metallica, pero como he dicho antes, son éstos quienes salen beneficiados por la inclusión de la orquesta mayoritariamente. Quizás si me hubiera gustado más, personalmente, poder disfrutar también de canciones como Low Man's Lyric, Fade To Black, los dos Unforgiven o ...And Justice For All, pero en general estoy contenta con la selección. Casi todos los temas más representativos aparecen y, en opinión de Kamen, los que no lo hacen no experimentarían un cambio positivo con el acompañamiento orquestal.

No sé si es mi impresión, pero veo al público muy pasivo, como aburrido o decepcionado, como si esperara otra cosa. Sin embargo, si me preguntáis a mí, me parece que este DVD aporta un modo más de disfrutar de clásicos que nunca habrías pensado que podrían sonar así. Para mí es maravilloso conjugar dos manera de crear música radicalmente opuestas y que el resultado sea tan homogéneo, tan espontáneo y tan poco forzado. Algunos temas, de hecho, parecen creados para ser interpretados junto a orquesta, a tenor de los resultados. Mención especial a One, que no puedo dejar de enseñaros por aquí. Una imagen vale más que mil palabras, si tengo que convenceros de que veáis el DVD esto lo va a hacer mucho mejor que yo y mi limitada capacidad de persuasión.


No me quiero alargar demasiado. Simplemente finalizar con la recomendación del DVD, aunque muchos ya lo habréis disfrutado, casi con total seguridad. Creo que los pros desbancan a los contras con claridad. Y, aunque sólo por tener la posibilidad de criticarlo, es digno de echarle un vistazo. 

miércoles, 16 de octubre de 2013

Dime quién soy, de Julia Navarro.



No me gusta Julia Navarro. Lo reconozco, me ocurre lo mismo que con Ildefonso Falcones, Dan Brown, Ken Follet o Ruíz Zafón; es leer su nombre y no poder evitar esbozar, institivamente, una mueca y dejar escapar un bufido. Y no, doña Julia, no es envidia porque usted venda mucho, como parece sugerir en las entrevistas que le hacen, no la considero una criminal por vender libros, ni que tenga que pedir perdón por ello; de hecho considero que tiene una gran visión de mercado. Ya lo dije en el caso de Falcones, no los considero malos autores por ser comerciales (no creo que exista nada más comercial en el mundo que Stephen King y yo estoy encantada con él), los considero malos autores porque aprovechan la moda del momento para colarnos obras de calidad literaria cuestionable y que la gente compra sólo porque en la portada queda engarzada una banda de un color muy llamativo que pone algo así como "tropecientagésima edición. Más de chopomil millones de lectores en más de x mil países". Por supuesto, cuando se hacen las cosas bien hay que reconocerlo, pero éste no es el caso.

Dime quién soy trata de ser un retrato histórico de la Europa moderna. ¿De qué exactamente? De todo. Y ése es uno de los principales problemas del libro, quiere hablarte a la vez de la Guerra Civil Española, del nazismo, del comunismo, de la II Guerra mundial y de la posguerra. Resultado: visión excesivamente general, sin centrarse nunca en un aspecto interesante concreto, y barullo, mucho barullo, que requiere una gran suspensión de incredulidad por parte del lector. La ambientación en sí no es excesivamente mala, hubiera quedado más factible y mejor descrita si Navarro se hubiera decidido sólo por uno o dos aspectos de la historia reciente europea en vez de hacer un cóctel con toda ella. El ritmo narrativo es inconsistente. A veces todo ocurre demasiado rápido y a veces todo sucede con una lentitud exasperante, da la sensación de que Navarro tenía muchas ideas al principio y las fue quemando, teniendo que solucionar la papeleta al final de forma muy apresurada y poco convincente. También se desprende un manejo de los tiempos un poco deficiente, por supuesto que está más documentada una reunión de sociedad aristocrática que un despacho de guerra, pero la segunda situación es mucho más interesante y Navarro o no las describe o sólo las aboceta sin aportar nada.

El gran abanico de personajes daría para mucho, y eso es un punto a su favor, hubieran resultado interesantes si hubiera sabido sacarles todo el partido posible... pero todos quedan eclipsados por Amelia, la protagonista y el principal problema de la novela. Descrita como una mujer bella, inteligente y con gran dominio de los idiomas, en palabras de otros personajes de la novela "la mujer más fuerte e íntegra que he conocido nunca". A ojos del lector -por lo menos de la que aquí suscribe- una niñata de buena familia, hipócrita y pretenciosa. No queda muy claro si para Julia Navarro plegarse a las ideas de los demás, dejarse arrastrar por el hombre de turno y juzgar las acciones de los demás de modo que ella sea sólo una víctima de sus errores es el súmum de la inteligencia. Se erige como una brújula moral para el resto de los personajes pero cambia de opinión según sopla el viento más favorablemente, lo que crea una contradicción entre lo que los demás personajes opinan de ella y los hechos que presenciamos por medio de la narración.

Finalmente, y para no alargarme demasiado (siempre podemos debatir en comentarios), hacer mención a ese final absurdo y que pretende ser el gran golpe de efecto, la gran revelación de la novela. Resulta barato, ridículo y bastante predecible, un triste intento de sorprender al lector, el clímax de la novela, un clímax que, si se me permite la referencia, no es sino un coitus interruptus. Podría ser perdonable, si la historia de Amelia que es lo principal tuviera la calidad que se le presupondría, pero no es el caso y queda como un burdo intento de cambiar las tornas.

Básicamente, eso es todo, conteniéndome para evitar spoilers. Probablemente ésta no sea la opinión mayoritaria, he visto otras críticas y todas le son favorables, pero como sabéis, es un blog personal y aquí queda recogido sólo mi punto de vista. Por supuesto, estoy interesada en conocer cualquier otro. Ahí abajo tenéis espacio para explayaros. Nos leemos.

lunes, 14 de octubre de 2013

Lavinia, de Ursula K. Le Guin



Le Guin es una autora estadounidense bien conocida por todos aquellos que leáis literatura fantástica, al menos eso espero, ya que es la autora de la afamada saga de Terramar (llevada al cine) y ha ganado numerosos premios dentro del género. La obra que tenemos entre manos hoy, de hecho, gano los premios Locus de 2008. La novela llegó a mí de casualidad, fue un regalo de cumpleaños para mi hermana que yo ayudé a elegir y creo que debí elegir bastante mal porque finalmente me ha gustado mucho más a mí que a ella. Lavinia recibe su nombre de su protagonista que, en realidad, no es más que un personaje apenas nombrado en La Eneida de Virgilio.

La novela narra, pues, la vida de Lavinia, hija del rey Latino de Laurentum, y su visión de uno de los héroes épicos más importantes de la historia de la literatura, Eneas. No es, sin embargo, la historia de Eneas sino que es el punto de vista femenino de los acontecimientos acaecidos alrededor de Eneas y eso es lo que la hace tan interesante. Lavinia, en La Eneida, no es más que un nombre, no es más que la mujer hacia la que Eneas es dirigido por el destino para fundar en sus dominios una gran ciudad. En esta obra, Le Guin intenta adivinar cuáles serían los pensamientos, sentimientos y reacciones de Lavinia ante tal situación, su mundo antes de la llegada de Eneas y su conformación como germen de la civilización occidental. Le Guin, además, maneja con maestría conceptos de la cultura grecorromana tan importantes como la restauración del honor, la inevitabilidad del destino o la hibris. Es por eso que la lectura se vuelve mucho más cautivadora si uno está relacionado con dichos conceptos y con obras de autores clásicos como La ilíada y La Odisea de Homero y, por supuesto, La Eneida de Virgilio. Creo que, exactamente eso, fue lo que falló en el caso de mi hermana.

La perspectiva además es única y original como pocas, Le Guin no sólo da voz a un personaje terciario que sólo aparece nombrado en el sexto libro de una historia mucho más grande sino que este personaje es consciente de que no existe, de que es fruto de la inspiración del Poeta (Virgilio). Lavinia ha sido bendecida por los dioses y es capaz de augurar y profetizar acontecimientos futuros cuando duerme junto a los manantiales sagrados. Allí es donde mantiene sus conversaciones con el Poeta; así ella descubre que deberá casarse con un extranjero y que su marido no vivirá mucho tiempo. Lo más insólito y al mismo tiempo lo más atractivo es que ella sabe que no es real, no es historia, ella es consciente de que es literatura y sin embargo se siente real, sufre como real, disfruta como real, vive en definitiva como una persona real.

Lavinia es una novela cuyos temas principales son la guerra, el precio de la guerra y la pasión y ambiciones humanas; sobre la religión, los mitos, el poema épico y el arte de escribir, sobre las mujeres y las consideración y visión de ellas de los hombres, sobre su papel y su importancia. Es la manera de incluir una nueva voz que ni Virgilio ni ningún otro les había otorgado. A esto contribuye en gran manera la precisión y sensibilidad del estilo de Le Guin. Profusa en detalles cuando corresponde y austera cuando es necesario, trasladando los últimos tres libros de La Eneida al papel con gran respeto y admiración hacia la obra original pero introduciendo hechos y cambios para darle coherencia y cohesión al texto.

Los personajes están tan bien construidos que parecen vivos. Lavinia y Eneas, por supuesto, son los que más importancia reciben; pero el retrato psicológico de personajes como los padres de Lavinia (especialmente la madre y ese tratamiento tan adecuado y certero que hace Le Guin de su trastorno bipolar sin hacer nunca mención científica a ello para no saltarse el tiburón de su propia ambientación) o su hijo Silvio, además de Ascanio (el primer hijo de Eneas) o Turno (uno de los pretendientes de Lavinia), cada uno con sus propias ambiciones e inquietudes, no desmerece en nada al de los protagonistas. La ambientación, además, es soberbia y se ve todo el trabajo y cuidado que ha puesto la autora en él. Además, resulta un acierto elegir un momento del que nadie más ha escrito. No es la guerra de Troya, tratada innumerables veces en la literatura, ni la fundación de Roma, que también ha sido abordada en varias ocasiones; sino en el estadio intermedio entre ambos hechos, en un período que no parece importarle a nadie ya que Virgilio no lo hizo digno de consideración.

Finalmente, quisiera recomendar esta novela pero, aunque suene elitista, no a todo el mundo. Si tenéis nociones de literatura clásica o de historia grecolatina es una novela absorbente e imprescindible, pero si no es un tema que os atraiga es posible que os cueste reconocer lo grande que es esta novela en su brevedad. Más que una novela ésta, y perdón por el paralelismo, es una nivola: como antes hizo Unamuno, una novela sobre el hecho de ser un personaje de ficción y al mismo tiempo sentirte parte de un mundo vívido y real, parte de una historia mucho más grande que tú. Es metaficción, compleja pero genial, y Le Guin una autora que ha escrito una pequeña joya deliciosa que ha pasado desapercibida casi para todo el mundo y merecería mucho más reconocimiento del cosechado. Como siempre, sugerencias, comentarios, opiniones y demás son bien recibidas. Nos leemos.

viernes, 11 de octubre de 2013

Rush


La película que hoy nos ocupa es la última que vi en el cine, hace ya dos semanas. Me gusta la Formula 1, me interesa, me divierte y me hace aprender cosas nuevas -siempre he tenido la suerte de ver las carreras con gente que sabe mucho más que yo de coches-. No obstante, si es cierto que cada día va a más el pensamiento generalizado de que las carreras no se ganan en la pista, sino en los talleres y los despachos; la tendencia es desestimar la habilidad del piloto y otorgar cada vez más importancia a las características del coche. No es una idea peregrina: el que gana es el que tiene el mejor coche, hablando mal y pronto; esto hace que un deporte emocionante en el que los pilotos se jugaban la vida en cada carrera y mantenía con el alma en vilo a todos los espectadores de éstas se haya convertido en un entretenimiento vacuo y tedioso del que ya se conoce el resultado antes de empezar salvo rara sorpresa o error de cálculo. Howard, director que me ha sorprendido muy gratamente esta vez, debió pensar lo mismo que yo y decidió volver atrás en el tiempo a unos años en los que la Formula 1 todavía era una competición emocionante, arriesgada y un verdadero deporte y elige para ello como motor a una leyenda viva de la conducción: Niki Lauda.

El filme, como digo, se centra en las figuras de Niki Lauda y James Hunt pero no con el tono de una loa o una alabanza a sus carreras o su trayectoria, sino que retrata con pulso firme las vidas y la admiración, la rivalidad y el respeto mutuo entre ellos. La cinta no está dirigida a fans de Lauda o de Hunt, ni se centra tan sólo en uno de los dos; muy al contrario, los opone, los analiza y deja al espectador la tarea de juzgar sobre sus actos sin dirigirlo ni guiarlo a pensar que uno es el "bueno" y otro el "malo" o que las acciones de uno o de otro son más correctas moralmente que las del restante. Así, ambos pilotos son mostrados con sus luces y sus sombras. No estoy diciendo, y permitid que puntualice, que sea una biografía incuestionable, la película no es una biblia sobre ellos, no es ésa su intención, simplemente pretende ofrecer una visión objetiva de ambos y de los incidentes y decisiones que los llevaron por sus respectivos caminos. Los actores, por su parte, en una historia que otorga tanto peso a sus personajes principales habían de ser escogidos con cuidado. No tenía ninguna duda sobre Brühl, ya ha demostrado con creces que puede ser un gran actor con tiempo y si le ofrecen buenos guiones; pero estaba asustada por la idea de que James Hunt fuera llevado a la pantalla por Chris Hemsworth. Para mí, Hemsworth es un actor corriente, muy válido para protagonizar blockbusters y películas en las que el personaje no necesite ser excesivamente profundo, simplemente bien definido. El ejemplo es Thor, Hemsworth realiza un papel más que aceptable, defiende un guión con el que no se puede hacer más, es consciente de que en este caso la forma es más importante que el fondo y a tirar millas. Sin embargo, éste no era el caso. Esta historia y este guión requerían una exploración a fondo de la psicología del personaje y, tengo que admitir, que salva los trastos muy decentemente. Sí, señor. Resulta que el bueno de Chris no era sólo Thor. Sobre el resto de los personajes no hay mucho que decir, pues son meros vehículos para hacer que la historia avance.

El clímax de la película, y no es spoiler porque esto es de dominio general, es el gravísimo accidente de Lauda durante el Gran Premio de Alemania de 1976, del que salió vivo pero con quemaduras en el 80% de su cuerpo (valga como ejemplo para explicar la gravedad del accidente que llegó a recibir la extrema unción), volviendo a las carreras sólo seis semanas después. Las escenas son tratadas con mimo y cuidando que se pareciesen lo máximo posible a las imágenes emitidas por televisión durante el transcurso de la carrera. En general, la ambientación años 70 y la reproducción de los coches, el vestuario, el atrezzo y las carreras es sublime, quizás lo mejor de la película. Por ponerle alguna pega, Howard exagera con la cantidad de primeros planos que introduce (sí, ya sabemos que Hemsworth tiene unos ojos azules preciosos), a veces te enteras más de lo que está ocurriendo en la carrera por el narrador que porque realmente aparezca en pantalla. No deja de ser una película sobre coches, Ron, alguna secuencia más de carrera tampoco habría estado mal. Sin embargo, hay que admitir que tanto la historia personal de Lauda y de Hunt como su historial profesional están bien documentados y tratados con esmero y mucho trabajo detrás ( no en vano la ex-mujer del difunto Hunt y el propio Lauda no dudaron en asesorar a productores, guionistas y director y participaron activamente en el proceso creativo de la cinta).

No me quiero extender mucho más, sólo me gustaría aclara a quien quiera que esté leyendo esto que Rush no es una película sólo apta para amantes de los coches o de la Formula 1, sino un estudio de dos figuras que han pasado y pasarán a la historia desde un punto de vista cercano pero no condescendiente. Ninguno de ellos es presentado como el villano en contraposición al héroe, no existe una brújula moral, son sólo dos personas que se jugaban la vida en las carreras cada uno por motivos diferentes y todos igual de válidos y entendibles. El espectador, en este caso y de veras que resulta un oasis en estos tiempos, no es tratado como un ímbecil y tiene capacidad de decisión a la hora de juzgar los valores de los personajes, por una vez nadie nos lleva de la mano y nos dice cómo tenemos que pensar (y me sorprende mucho, viniendo como viene, de Howard). Tanto si conoces la historia de ambos pilotos como si no la película te atrapa y te mantiene en tensión hasta su final. Recomendaría además verla en cine por el tema de la espectacularidad de la semejanza entre el accidente real y el del filme, pero quizás ya haya sido retirada de cartelera pues ha obtenido unos datos de taquilla más bien discretos.

Como siempre comentarios, réplicas y todo tipo de feedback es recibido con alegría. Nos leemos.

martes, 8 de octubre de 2013

Once Upon A Time

No sólo de libros vive el hombre, ni el blogger, así que me apetece chaspar sobre una serie que sigo desde su estreno y que acaba de comenzar su tercera temporada (llevamos dos episodios). Cualquiera que haya tenido un profesor decente de lengua extranjera en su vida -y no seréis tantos- sabrá que la mejor forma de aprender el idioma en cuestión es viajar a un país donde se hable, preferentemente como lengua nativa; pero si esto resulta imposible por motivos monetarios o de perrería lo mejor es estar expuesto al idioma: bien viendo películas o series, leyendo mucho dicho idioma o contactando con gente cuya lengua materna sea ésa o, al menos, tenga un buen dominio de ella. Así me metí yo en el mundillo de las series cuando aún estudiaba en el instituto y lo cierto es que he encontrado auténticas maravillas y auténticas bazofias. Once Upon A Time (en cristiano, Érase una vez) pertenece más a la segunda categoría que a la primera, pero tiene su encanto, permitidme que os lo presente:


Ese piratuelo tan majo es el encanto. Irlandés de nacimiento, responde al nombre de Colin O'Donoghue, ven acá pa' acá y ay, omá, qué rico. No es un dechado de virtudes como actor, pero se lo perdono.
Esto... A lo que nos ocupaba. Me imagino que todos sabréis de qué va, pero por si acaso sabed que Emma Swan es una detective con un pasado problemático que se dirige, por avatares de la vida, a Storybrooke, un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra en el que habitan todos los personajes de los cuentos de hadas. Éstos, a su vez, ignoran que lo son pues están bajo la maldición de la malvada reina del cuento de Blancanieves. Cuando Emma llega al pueblo todo empieza a cambiar.
A España nos la trajo Antena3 (o grupo Atresmedia, como sea que se llamen ahora) y la maltrató de mala manera colocando la segunda temporada en el late night tras sólo un día de emisión y tras los buenos resultados cosechados por la primera y emitiendo dos o más capítulos cada madrugada salteados por dos millones de anuncios. Queridos directivos de las cadenas españolas, cuando compráis una serie extranjera la idea es que la vea la gente, no que ni siquiera se entere de cuando la emiten. De nada. Otro aparte es el doblaje tan pésimo y carente de vida que recibió, pero no quiero meterme en el debate doblajes sí versus doblaje no, eso será otro día.

Once Upon A Time empezó como una serie entretenida, sin ser nada del otro mundo pero tampoco engañaban a nadie y cumplen lo que prometen. Una serie sin grandes pretensiones pero muy divertida de ver, además es una serie de abc (propiedad de Disney) lo que les permite utilizar todas sus adaptaciones en la serie de manera bastante curiosa, el catálogo interminable de nuevos personajes es uno de sus puntos fuertes, de hecho. Sin embargo, la segunda temporada sufrió un tremendo bajón en cuanto a la calidad de las tramas, quizás porque no sabían si la serie tendría audiencia o no y sólo tenían controlados los argumentos de los capítulos de la primera temporada. El caso es que los capítulos se volvían tediosos y simplones, los personajes se hacían odiosos o pasaban a resultar de simplemente indiferentes para el espectador a repelentes. Especialmente sangrante es el caso de la protagonista, Emma, si cada dos por tres te están recordando que es despierta y capaz de distinguir cuándo alguien trata de engañarla, ¿por qué la miente todo el mundo? Si es la heroína llamada a salvar ese mundo, ¿por qué es tan inútil? ¿O es simplemente idiota?

Esta última temporada, la tercera, tampoco ha empezado con buen pie. Siguiendo los pasos de la segunda, Emma sigue empeñada en demostrar que es uno de los protagonistas más insulsos de la historia de la televisión, de igual manera que sus padres y su hijo en la ficción, cuya mojigatería y aires de superioridad moral rayan en lo inaguantable. Son, pues, los villanos o pseudo-villanos los que brillan más en esta serie (y no me refiero al Capitán Garfio que tenéis más arriba). Regina/Reina Malvada de Blancanieves, interpretada por Lana Parrilla, y Rumplestiltskin/Mr. Gold llevado a la pantalla magistralmente por Robert Carlyle son dos de los principales atractivos para seguir viendo la serie; a pesar de los continuos saltos al tiburón y la constante suspensión de incredulidad necesaria para visionarlos.

¿Alguno seguís Once Upon A Time? ¿Qué opináis de ella? ¿Notáis el bajón o necesito tomar All Bran? Nos leemos.

La reina descalza, de Ildefonso Falcones


Este verano tuve la oportunidad de leer esta novela, entre otras muchas. Fue un regalo que le hice a mi madre por su cumpleaños, ya que es una enamorada de la novela histórica, pero en cuanto ella acabó pasó directamente a mis manos. Yo no soy muy partidaria de la novela histórica, en general, y no es que no me guste la historia -me apasiona-, pero muchas de estas novelas carecen precisamente de eso: de rigor histórico. Estoy a favor de cambios pequeños en favor de una lectura más amena; pero no de tergiversaciones de la historia o manipulaciones de ella, así como de adaptaciones de la moral o el lenguaje de los personajes a nuestros tiempos. Si leo una novela histórica es para verme trasladada, al menos momentáneamente a una época que no es la mía, en la que la gente no pensaba igual que yo, no tenía la misa escala de valores que yo y conocía cosas que yo ignoro tal como yo conozco cosas aún ignotas para ellos. En muchas ocasiones, los autores de este tipo de novelas moldean la historia conforme a sus intereses, y eso me parece peligroso, porque a pesar de ser una novela -y, por tanto, ficción- puede haber algún lector que crea a pies juntillas que aquel era el ambiente que se respiraba en esos tiempos o incluso que ésa es la historia real de personajes históricos (no sé cuántas novelas se habrán escrito sobre el tema Ana Bolena y la cantidad de gente que piensa que eso que lee es incuestionable).
El caso es que no esperaba gran cosa. Ya había leído otra novela de Falcones, La catedral del mar, y me había decepcionado. Me pareció una novela oportunista que se alimentaba del éxito obtenido previamente por el best-seller Los pilares de la tierra, de Ken Follet. Ya sabéis que, desgraciadamente, cuando algo se pone de moda es difícil salir de ello, así salen chorrocientas novelas de vampiros, de construcción de catedrales, eróticas o conspiranoides segñun toque, y estoy segura de que podéis pensar en más de un ejemplo, pero eso es otro tema del que ya hablaremos más adelante. Al grano, no me gustó la opera prima de Falcones porque consideré que se estaba aprovechando de una moda pasajera; y no es que yo sea una integrista anti-comercial, ni mucho menos -disfruté como todo hijo de vecino con las novelas de la saga Harry Potter y me cuesta pensar en libros que cosecharan tanta fama y dinero como ésos-, sino que no encontré una novela inspirada, interesante o entretenida, tan sólo algo que ya había leído pero situado en otro emplazamiento. No leí la segunda obra del autor, La mano de Fátima, por miedo a una reacción similar, pero ya teniendo el libro en casa y por darle el gusto a mi señora madre de poder comentarlo me doblegué con éste.

Falcones nunca ha escondido que es un escritor comercial, es más, lo enarbola como si de un estandarte se tratara... y me parece bien. Cada cual tiene sus inquietudes y sus cualidades y las suyas son saber vender libros como churros, sabe que no será nunca un Hemingway  y lo acepta, no por ello hay que dejar de reconocer sus méritos. Sus novelas las devora mucha gente que habitualmente, por una razón u otra, no lee; y si este hombre consigue con sus novelas que lo hagan me parece estupendo. No será una obra de arte pero es mejor que sentarse en el sofá a ver Sálvame. Otra cosa es que a mí, personalmente, sus novelas no me llenen o no me atraigan lo suficiente como para seguirlas, bien, también soy libre de no comprarlas o no leerlas si quiero. No obstante, no es aceptable ni de recibo demonizar a un autor por el simple hecho de que sea comercial, hay autores comerciales tremendamente buenos y que derrochan talento; simplemente, es una cuestión de prioridades.

Con respecto a la novela, decir que la ambientación es bastante buena, más de lo que esperaba. Resultó un acierto centrarse en etnias tradicionalmente relegadas al olvido como son los gitanos o los esclavos libertos, otorgándoles protagonismo y un papel sino en LA historia, sí en la historia transcurrida en la novela. Encontramos la descripción de los gitanos como la de un pueblo que ansía la libertad de tiempos pasados, un pueblo trágico que se refugia en el baile y el cante para ahogar sus penas, un pueblo sometido que lucha por liberarse de sus cadenas. Todo eso es lo que lo une con los esclavos libertos, unos desdichados que no conocen más que el trabajo en la plantación tratando de labrar su nueva vida y amparados en sus melancólicos cantos de negros. Fue ésta una de las razones que me impulsó a leer la novela, no en vano mi último trabajo en la universidad versa sobre la esclavitud en Norteamérica, y tengo que decir que he quedado razonablemente satisfecha.
De hecho, si a la ambientación le encuentro pocos defectos a los personajes y a la narración sí. Caridad es una esclava liberta cubana que pasa de ser sumisa y zarandeada por el destino a tomar las propias riendas de su vida impulsada por el amor y cariño recibido por los gitanos, especialmente Milagros y Melchor; es tópico pero funciona, lo que no funciona es el personaje de Milagros. En ella veo un personaje que no es que no sea redondo, es que ni siquiera es plano. Es un personaje que involuciona. De ser una joven alegre, vivaz y fuerte, un personaje que podría haber dado de sí, no encontramos al final con un personaje estancada, que no sabe a donde mirar, que no se entera de lo que ocurre a su alrededor. Me vais a perdonar la expresión, pero es que es más tonta que las piedras. De ser yo Falcones, quizá habría dejado a Caridad como personaje protagonista pero habría cambiado el peso de milagros por darle más importancia a Ana, su madre, o por su abuelo Melchor; que de verdad sí son personajes interesantes, con matices que valdría la pena explorar. Por lo demás, el resto de personajes sólo son motores para que la historia avance, son sólo estereotipos: un malo tan malo que no puede ser más malo y su motivación es únicamente que el mundo le ha hecho así, una mentora gruñona pero sabia... Poca originalidad y poco interés.

En cuanto a la narración comienza bien, con ritmo, atrapando al lector enseguida pero conforme avanza la trama se va haciendo más y más lenta por momentos, hasta resultar carente de gracia y convertirse en un pasatiempo aburrido que te fuerzas a terminar porque ya lo has empezado, para finalmente, remontar en el tramo final pero sin llegar a causar una gran impresión. Demasiado que arreglar en pocas páginas para que la obra deje un buen sabor de boca. Entiendo que esta manera de escribir tan soporífera y predecible es uno de los rasgos de identidad, no sólo de Falcones, sino de toda novela histórica que sigue la estela de la ya antes mencionada Los pilares de la tierra: presentación de personajes, ocurre una desgracia, se soluciona, ocurre otra desgracia, se soluciona, ocurre otra desgracia y así sucesivamente hasta llegar al clímax de la novela a pocas páginas del final. Habrá a quien le satisfaga esta narración tan cíclica, a mí me tiene soberanamente aburrida, pero para gustos los cubatas colores.

Para terminar, decir que sólo recomendaría esta novela a aquellos a los que les hayan gustado las anteriores novelas de Falcones u otras similares, pero si buscas algo novedoso no lo vas a encontrar aquí. ¿Y vosotros que pensáis? ¿Algún lector en la sala? Se aceptan comentarios, tomates y todo tipo de hortalizas... eso sí, procurad que no estén muy podridos y no apuntéis a la cara. Nos leemos.

lunes, 7 de octubre de 2013

Micro, de Michael Crichton


Acabo de terminar la lectura de Micro, de Michael Crichton, y no puedo pasar sin dejar una pequeña reseña por si alguien se anima a darle una oportunidad y a leer, si no éste, sí algo del señor Crichton.
Lo primero que llama la atención de esta novela es que su estilo es simple, directo y eficiente; y no es extraño, Crichton estudió en Harvard y se doctoró en Medicina, es, sin lugar a dudas, un científico, un hombre de ciencias, uno de ésos que piensa aquello de "obvia los adjetivos y tendrás las cosas tal como son". Habría sido un profesor estupendo, capaz de hacer que una persona como yo -que apenas tiene una idea general de conceptos científicos básicos- sea capaz de verse absorta en un thriller eminentemente dominado por temas científicos y tecnológicos. Crichton amaba la ciencia, y eso se desprende de cada una de sus páginas. El autor elegido para continuar con la historia, ya que Crichton falleció antes de finalizar la novela, fue Richard Preston. Creo que el argumento original es de Crichton y Preston sólo llegó a completar y añadir capítulos intermedios a partir de las notas que había dejado el autor original, no obstante, su estilo es tan fácilmente imitable a la hora de redactar que no me atrevería a afirmar que esa suposición es cierta.
La trama es sencilla, los personajes apenas bocetos, caricaturas: el líder, la chica dura, la chica sin más, el apaciguador, el tío duro que se ve arrastrado a liderar, la camisa roja y el traidor (a veces parece que los diálogos de Peter podrían ser de Rick o viceversa, por ejemplo) pero es que lo importante en esta novela no son los personajes, no es su psicología, ni su personalidad, ni su historia. Lo importante en esta novela es la dualidad entre una naturaleza hermosa, capaz de nutrir a cada una de sus criaturas y otorgarles una complejidad fascinante y la de una naturaleza cruel, peligrosa, en la que la prioridad es sobrevivir. Incluso más importante que los personajes sería la visión de la ciencia como una herramienta capaz de descubrir maravillas increibles y beneficiosas para el ser humano y diseñada al mismo tiempo para destruir.
Debido a la profusión de diálogos se hace muy amena y ligera, incluso para lectores no muy avezados o acostumbrados a la materia -yo entre ellos-. Valga como ejemplo que yo sólo tardé una semana en despacharlo, y eso teniendo en cuenta obligaciones académicas y salidas de fin de semana. 
Es además una novela muy interesante para aquellos que deseen conocer más del comportamiento y estructura de los insectos, dicen que el tipo de fauna más numerosa en el planeta y también la más desconocida (yo, por mi parte, no voy a volver a ver igual a una colonia de hormigas o a un inofensivo ciempiés, os lo aseguro).

Por ponerle alguna pega, cabría destacar la falta de originalidad de Crichton, y entiéndaseme no es que Micro sea algo visto cien veces, sino que no supone ningún cambio en los temas tratados habitualmente por el autor (véase Parque Jurásico): la lucha por la supervivencia del hombre, la madre naturaleza y la naturaleza cruel, y por supuesto que la naturaleza no puede ser controlada por el hombre o cualquier otra fuerza externa. Temas bien conocidos y explotados desde el Romanticismo del siglo XIX (Frankenstein, por poner sólo un ejemplo).


Acabo mi primera entrada así, aún sin mucha idea de cómo funciona el blog y cómo customizarlo pero con lo más importante en proceso, llenarlo de contenido. Finalizo con la intención de leer algo más de este señor y con el consejo de darle una oportunidad a todo aquel que no lo haya leido. Eso es todo por hoy, señores, nos leemos.



Sinopsis
Un universo demasiado minúsculo para ver, pero demasiado peligroso para ignorar. 
En la densa selva de Oahu, Hawai, un grupo de científicos de los laboratorios Nanigen MicroTechnologies se dedica a estudiar las drogas naturalespresentes en trillones de microorganismos y miles de bacterias. Su intención es aprovechar todas las aplicaciones comerciales posibles.
En Cambridge, Massachussets, Nanigen MicroTechnologies pretende fichar a siete estudiantes postgraduados para trabajar en sus laboratorios de Hawai. Allí participarán en descubrimientos microbiológicos que jamás hubieran podido siquiera imaginar.
Pero una vez en la selva de Oahu los siete se encontrarán inmersos en un mundo hostil tan peligroso como sorprendente. El único recurso que podrán utilizar será sus conocimientos especializados, que les ayudarán a encauzar las fuerzas de la propia naturaleza.
Un thriller absorbente sobre el fascinante futuro de la microbiología.

Bienvenidos al ala oeste

Dicen que las cosas más valiosas son las que mejor deben esconderse, ocultas en el más recóndito lugar de que se disponga. Para mí hay pocas cosas más valiosas que los viajes a los que te puede invitar a un libro, que las sensaciones que te embargan al escuchar cierta música o que la simple y embriagadora belleza de una obra de arte. No voy a dármelas más de mística, por lo cual declaro inaugurado esta pequeña ala oeste de mi propio castillo. Un rincón pequeñito en el inmenso mundo virtual donde comentar todo aquello a lo que dedico cada porción de mi tiempo libre: literatura, música, arte, cómics, viajes, por supuesto la lingüística, los idiomas y el funcionamiento del lenguaje y, en general, cualquier chorrada que se me ocurra.

Os explico cómo funciono, para que no haya dudas. Esto es un blog sometido a mi subjetividad, por eso, cuando reseño expreso única y exclusivamente mi opinión. Cuando digo que tal o cual cosa me parece una basura no pretendo imponer esa opinión sobre todo el mundo, simplemente dar la mía. Si esto ofende a alguien podemos discutir sobre el tema, nunca digo no al debate; pero quiero que quede claro que mis opiniones son mías y de nadie más, no hablo por ningún colectivo, ni como portavoz de nadie y, desde luego, no es mi intención que todo el mundo me dé la razón y me diga que soy maravillosa, eso le quita toda la gracia al asunto.
Por otra parte cuando reseño suelo hacerlo sin utilizar epígrafes, me parece que restan naturalidad, e incluyo una sinopsis, una ficha o un track list según la naturaleza de lo que esté reseñando abajo. Agradezco cualquier tipo de comentario, sugerencia o recriminación; eso sí, sin perder las formas, gracias.

Sin más dilación, bienvenidos, pues, a éste, mi pequeño castillo y sus secretos. Explorad a placer y sentíos como en casa.